Si nos ven, quizás haya más niñas que también se aficionen
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Si nos ven, quizás haya más niñas que también se aficionen

Seis jóvenes mujeres que forman el primer equipo catalán de foil femenino, orgullosas de inspirar a las futuras deportistas

Vientos propicios para el deporte de vela

Si nos ven, quizás haya más niñas que también se aficionen

por Glòria Ayuso

Seis jóvenes mujeres de entre 19 y 30 años forman el primer equipo catalán femenino de foil, para posicionarse desde ya en lo que se considera que será el futuro de la vela. Han pasado por una doble selección, la segunda entre 30 aspirantes finalistas.

El proyecto empezó hace un año, cuando Marina Vela Barcelona y el Club Nàutic de Vilassar de Mar organizaron una de las regatas más importantes del calendario internacional, la Youth Foiling Gold Cup 69F, en Barcelona. La windsurfista olímpica y entrenadora Magda Serrano fue la elegida para dirigir el equipo mixto local, del que formaba parte Marina Giralt, de 20 años. De ahí que el Club Nàutic y la Federació Catalana de Vela apostaron por crear, junto con la Fundació Barcelona Capital Nàutica, un equipo de foil de féminas con Magda al frente. En febrero, se llevó a cabo la selección de las componentes del equipo. Se priorizó no solo el currículum (todas se iniciaron muy jóvenes a la vela y cuentan con un buen palmarés), sino también el compromiso y la compenetración con el grupo.

Casi telepatía

Giralt fue una de las elegidas, junto a Laura Pedraza, del Club Nàutic Arenys de Mar; Iset Segura, del mismo club; Emma Cabré, del Club Nàutic el Masnou; Mònica Veenhoven, del Club Nàutic el Balís; y Montse Solé, del Club Nàutic Vilassar de Mar. Un equipo al que, según su entrenadora, no le falta motivación. Para Serrano, lo más importante es que, en medio de la navegación, cada cual conozca bien su rol dentro del equipo y la comunicación y la coordinación sea del todo fluida. El barco va tan rápido que esta comunicación debe ser casi telepatía, explica.

Aprendemos rápido, pero lo que necesitamos son más horas de agua, indica Serrano. La principal dificultad es que los barcos de foil son muy caros, y la Federació Catalana de Vela los alquila cuando hay entrenamiento.

La primera vez que nos subimos íbamos bastantes perdidas, se trataba más de averiguar cómo funciona que de navegar, revela Marina Giralt, que se muestra agradecida con el Club Nàutic de Vilassar, la Federació Catalana de Vela y la Fundació Barcelona Capital Nàutica por impulsar esta iniciativa. Esta es una gran oportunidad. Con este equipo, si llegamos a acudir a unas Olimpiadas ya estaremos preparadas para ese nivel, coincide Laura Pedraza, que con 19 años es la más joven del equipo.

«¿Por qué nosotras no?»

El foil ha venido para quedarse, cinco de las diez clases olímpicas de vela ya tienen foil, al igual que la Copa América de vela, argumenta la entrenadora, contenta de que este año se celebre además la primera competición femenina de este gran trofeo en Barcelona.

Para el grupo, contar con un equipo de féminas ayudará a animar a muchas más niñas a navegar. Casi siempre soy de las pocas chicas en las competiciones, así que si nos ven, quizás haya más niñas que también se aficionen, explica Pedraza. Sí, reafirma Marina, será bueno que se pregunten: si ellas lo han hecho ¿por qué no nosotras?.

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