La empresa catalana De Antonio Yachts conecta sus barcos eléctricos a la Copa América de vela
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La empresa catalana De Antonio Yachts conecta sus barcos eléctricos a la Copa América de vela

La firma, creada hace 12 años en Barcelona, servirá el modelo E23 a la organización de la competición de este verano en Barcelona

De Antonio Yachts crea un barco especial de espectadores para el Alinghi

La empresa catalana De Antonio Yachts conecta sus barcos eléctricos a la Copa América de vela

por Cristina Buesa

Uno de los valores más buscados por la Copa América de vela es la sostenibilidad. Por eso los organizadores han impulsado medidas de ahorro de agua en las bases de los seis equipos en el Port de Barcelona, colocación de placas solares o uso de embarcaciones de cero emisiones. Durante la competición que arranca a finales de agosto en Barcelona, los países estarán obligados a usar un barco de acompañamiento de hidrogeno verde como el Chase Zero de America’s Cup Event (ACE). Además, la propulsión eléctrica también estará presente en la cita deportiva y tecnológica.

Llegará de la mano de una empresa catalana, De Antonio Yachts. Instalados en Marina Vela, la firma nació hace 12 años en Barcelona, cuenta uno de sus socios fundadores, Marc de Antonio. «El primer año construimos una unidad, el segundo año tres y este 2024 haremos 175», describe. No obstante, el gran salto ha sido la construcción del E23, el primer barco 100% eléctrico de la compañía, porque además será el oficial de la Copa América de vela, con lo que el escaparate mundial será enorme.

Astilleros en Polonia y Almería

Gracias a esta proyección por la cita deportiva y tecnológica de este verano en Barcelona, donde se prevé que hasta 1.500 telespectadores sigan las regatas, la compañía aspira a popularizar un modelo que tiene 7,20 metros de eslora. Quieren que se convierta en el primer barco eléctrico de producción en serie, con grandes prestaciones y a un precio muy competitivo (ronda los 125.000 euros), explican.

Para ello, prosigue Marc de Antonio, cuentan con dos astilleros en Polonia y otro en Almería y calculan que podrán hacer unas 100 unidades al año. Saben que la propulsión eléctrica en el mar no parará de crecer. «Hay países donde ya se plantean que en breve prohibirán la navegación de combustión por razones ambientales, así que el sector no dejará de crecer», vaticina el cofundador.

Autonomía de dos horas

La autonomía es el otro aspecto que, como en el resto de medios de transporte eléctricos, siempre se plantea. En el caso del E23 puede navegar hasta dos horas. Para cargar completamente las baterías se puede hacer en la torreta del puerto (se tarda unas ocho horas) o bien en los abastecedores rápidos, que está listo en dos horas.

Otra de las ventajas del E23 es el coste de mantenimiento: frente a los 200 euros que costaría llenar el depósito de gasóleo de un barco de combustión, cargarlo con electricidad suma entre tres y cuatro euros, calcula De Antonio.

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