El Museu Marítim explica la historia de la competición a vela en Catalunya
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El Museu Marítim explica la historia de la competición a vela en Catalunya

«Muchos medallistas olímpicos comenzaron en clubes de playa», destaca el comisario de la exposición Diego Yriarte, que aspira a reunir nuevo patrimonio para poder ir reconstruyendo una buena retrospectiva de la náutica deportiva

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El Museu Marítim explica la historia de la competición a vela en Catalunya

por Glòria Ayuso

Barcelona acogerá a partir de agosto la competición más antigua y aún en disputa de todo el mundo, la Copa América de vela, que se celebró por primera vez en 1851 en Inglaterra. Sin embargo, Catalunya tiene una larga tradición de regatas: la primera competición documentada es del 10 de junio de 1821 en Barcelona y fue de remo. La exposición ‘Competir a mar. Regates de vela a Catalunya’, realiza una retrospectiva desde los inicios de la práctica local de este deporte, sin olvidar grandes gestas y anécdotas, en el Museu Marítim de Barcelona, que puede visitarse de forma gratuita hasta el 10 de noviembre.

Las primeras competiciones dieron paso a la aparición de los clubes náuticos el primero de los cuales fue el de Tarragona, en el año 1878, centrados en la navegación a remo y, más tarde, ya en la vela. Hay un gran desconocimiento de nuestra historia vinculada a la náutica deportiva y de sus referentes. La estamos rescatando del olvido, aunque aún existen muchos vacíos, explica el periodista experto en náutica Diego Yriarte, comisario de la exposición, junto a los también especialistas Santi Serrat, Francesc Cusí y German de Soler.

Clubes de playa

El origen de la afición del deporte a vela en Catalunya empezó con la creación de clubes de playa abiertos a cualquier persona interesada, y que en la década de 1960 convivían en la arena con los bañistas, a diferencia de los clubes náuticos exclusivos actuales, explica Yriarte. Gracias a ello, el deporte náutico creó una cantera de aficionados, de la que surgieron gran número de deportistas de élite, medallistas olímpicos, y destacados deportistas en las grandes regatas nacionales e internacionales.

En los años 70 llegó el windsurf y empezó a desarrollarse una industria catalana de carácter familiar dedicada a la náutica recreativa que «llegó a sumar más de 200 pequeños astilleros en los años 80», pero primero la crisis y más tarde la aparición de grupos multinacionales provocó su desaparición o absorción, explica Santi Serrat. Toni Tió, ubicado en Premià, fue uno de los exponentes y «aportó gran innovación» a la industria, hasta ser adquirido por Quantum. Otras marcas catalanas fueron Roga, Velera Marsal, Mistral, Inerga y Dresport.

Medallistas olímpicos

La vela catalana también ha sumado medallistas olímpicos. La muestra destaca la figura clave en el deporte catalán de Santiago Amat, medalla de bronce en Los Ángeles en 1932. De la mano de Miquel Company, que formó regatistas olímpicos desde la Escola de Vela de Palamós, llegó en la década de los 70 la época dorada de la vela ligera. Pere Lluís Millet, Miquel Noguer, Josep Maria Van der Ploeg, Natàlia Via-Dufresne, Begonya VIa-Dufresne, Sandra Azón y Jordi Xammar son los catalanes medallistas hasta la fecha.

A estos nombres cabe añadir los de los grandes aventureros de la vela oceánica Julio Villar, Jordi Riera, Joan Guiu y Enric Vidal, primeros regatistas en solitario. La figura de Joaquim Coello se recuerda por ser diseñador de su barco, armador y patrón a inicios de los 80.

Maqueta de la Zeleste 92

Una de las joyas de la exposición es la maqueta de la Zeleste 92, una embarcación de la clase mini de Albert Barguès, que participó en la regata de 1987, cuando ya se supo que Barcelona sería sede olímpica. Otro detalle es la muestra de los distintos materiales cada vez más tecnificados que se utilizaban para las velas. En los inicios, «eran de algodón y debían mojarse para cerrar los poros del tejido y evitar que dejaran traspasar el aire», comenta Yriarte.

Alex Pella se destaca como la gran figura de la navegación en solitario, además de Dídac Costa y Anna Corbella, la primera española en competir en la Mini Transat, clase en la que Catalunya se ha erigido como la mayor potencia en el Mediterráneo, con Carlos Manera como segundo clasificado en la última edición.

34.000 practicantes

Barcelona será la única ciudad en el mundo en acoger la Copa América y la competición a vela de los Juegos Olímpicos -la campaña ‘Queremos la vela en Barcelona’ evitó poco antes de 1992 que se celebrara en Palma de Mallorca. Catalunya suma unos 34.000 practicantes de la vela federados, de los que 27.000 son escolares.

No obstante, hasta ahora no había ningún lugar en el que encontrar la historia de la competición a vela, algo que los comisarios de la exposición quieren remediar. Además de hacer un llamamiento a aportar más material histórico, como la maqueta de la Zeleste, próximamente se hará un encuentro entre expertos y aficionados para hacer un reconocimiento de las fotografías antiguas que reúne el gran fondo del Museu Marítim, y así, como expresa Yriarte, «poder ir llenando los vacíos documentales de la historia de la vela en Catalunya».

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