Mar, brisa y delfines en una regata única
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Mar, brisa y delfines en una regata única

Unas 200 personas con alzhéimer navegan en 31 veleros por el litoral barcelonés para visibilizar la enfermedad

Un programa busca abrir el mar, sin barreras, a las personas con diversidad funcional

Mar, brisa y delfines en una regata única

por Glòria Ayuso

El litoral barcelonés ha vivido una competición única: hasta 31 veleros han participado este miércoles en Barcelona en la II Regata por el Alzhéimer, con una tripulación formada por personas con deterioro cognitivo leve y moderado de toda Catalunya, que han disfrutado del mar, el viento y la sensación de libertad.

El velero Tao tiene como tripulantes a Lourdes Carreras, Teo Moyano y Tomás Páez. En un barco no me mareo, soy piscis y me gusta el agua, dice Lourdes, que rememora su relación a lo largo de la vida con el mar. Recuerda como a los 10 años la llevaron a dar una vuelta en una barca de pescadores. Más tarde se instaló un tiempo en Arenys de Mar, donde un vecino trabajaba reparando barcos en Port Balís. Cuando dan regatas por la tele las miro, supongo que por añoranza. El de hoy será también uno de esos días especiales, afirma.

Terapia de bienestar

La Fundació Catalunya La Pedrera ha creado y organiza esta cita, junto con la asociación Veles per l’Alzhéimer, en el empeño de que personas afectadas por la enfermedad continúen desarrollando actividades significativas por ellas mismas.

¿Alguien quiere llevar el barco?, pregunta el patrón del velero, Carles Torrente, justo al salir del Port Olímpic. Tomás se apunta en seguida. Cómo gira! Ostras, estoy navegando!», dice entusiasmado, al timón. Al rato, anima a Lourdes: «es una sensación completamente relajante, y le cede la posición. Después de pensárselo, Teo finalmente también se anima y muy pronto su cara refleja cómo se esfuman sus dudas.

Los tres acuden habitualmente al centro de Sabadell, uno de los 21 que la Fundació Catalunya La Pedrera tiene en Catalunya, en el que se imparten actividades de estimulación de memoria y de bienestar. Ofrecen su apoyo, en esta aventura de navegación, los alumnos del Institut de Nàutica de Barcelona. El joven Jordi Roig, para su sorpresa y por orden del patrón, acaba dirigiendo la nave justo al empezar la regata.

Maniobras de salida

La treintena de veleros se encaminan a la línea imaginaria de salida, entre una boya y una lancha. En este punto, todos maniobran para mantener la posición sin entorpecerse. Por radiocontrol dan la salida. Esperaba un paseo y esto es mucho más…, afirma emocionado Tomás, que junto con Teo no ha dudado en colocarse en la proa. Libre… como el sol cuando amanece yo soy libre, como el mar.., entona su compañero.

El Alinghy y tres delfines

La regata recorre la costa hacia el Besòs. A estribor, se divisa ni más ni menos que el AC75 de Alinghy Red Bull Racing volando con sus hidroalas sobre el mar, entrenando para la Copa América de vela. La tripulación admira este inesperado espectáculo. Es la primera sorpresa del día. La segunda, aparece en el punto donde hay que virar hacia la línea de meta: tres delfines saltan cerca del velero.

Ya en tierra, Teo explica tras una punción, le comunicaron de forma temprana su propensión a desarrollar la enfermedad. Me mantengo en forma, física y mentalmente. Aunque ahora hubiera preferido no saberlo, confiesa. Licenciado en filosofía y filología, siempre muy activo y amante del ciclismo, a sus 77 años, su próxima aventura es completar la última etapa del Camino de Santiago.

Hay personas que no se atreven a salir de casa», afirma Silvia Vancells, de la Fundació. «Con el alzhéimer por el momento solo podemos trabajar mediante la estimulación. Como sociedad, debemos garantizar un envejecimiento digno, y el bienestar emocional es muy importante.

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