Neus Ballester, la regatista de estirpe del equipo español de la Copa América de vela
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Neus Ballester, la regatista de estirpe del equipo español de la Copa América de vela

La benjamina del Sail Team BCN es hija de los laureados Pepote Ballester y Nuria Bover y luchará en la competición de mujeres y en la de menores de 25 años

Entrevista al director de Sail Team BCN, Guillermo Altadill: «El equipo de mujeres y jóvenes de esta edición de Barcelona servirá de embrión para otro grande»

Neus Ballester, la regatista de estirpe del equipo español de la Copa América de vela

por Cristina Buesa

Está orgullosa de estar donde está porque Neus Ballester quiere hacer historia junto a sus compañeras y compañeros. Es la regatista benjamina del Sail Team BCN, el equipo español de la Copa América de vela que luchará en la primera competición de mujeres y en la tercera edición de la juvenil, que se recupera tras varios años. Por sus venas corre seguramente agua salada, en vez de sangre.

Su padre es el oro olímpico Pepote Ballester (Atlanta 1996) y su madre la también regatista Nuria Bover, campeona europea y mundial de 420, una categoría en la que su hija Neus ya tiene dos títulos mundiales. Y eso que hasta diciembre no cumple los 21 años. Menuda, afable y humilde, sus ganas de aprender son tan grandes como la admiración que siente por algunas de sus colegas del equipo español, como Támara Echegoyen y Silvia Mas.

Destino: Los Angeles, 2028

Ellas dos sí estarán este agosto en los juegos olímpicos de París, que disputan las pruebas de vela en Marsella. El objetivo de Neus Ballester es seguir esa estela y lograr clasificarse para los juegos de Los Angeles del 2028, confiesa desde Sitges, donde el grupo entrena para hacer el mejor papel posible en la competición de la Copa América de este septiembre en Barcelona.

Pero hasta entonces hay muchos cabos que coger y muchos botones que pulsar. Y es que los veleros AC40 con los que Ballester y sus compañeras tratarán de ganar en la capital catalana son completamente distintos a los barcos con los que históricamente han competido. De ahí la importancia que logren alquilar uno de ellos o compartirlo con otro equipo para ser realmente competitivas. Se medirán contra otros 11 equipos de 11 países, los seis de la Louis Vuitton America’s Cup (Nueva Zelanda, Reino Unido, Suiza, Italia, Francia, Estados Unidos), y además Australia, Suecia, Canadá, Alemania y Países Bajos.

Poco dada a los consejos

A su madre, cuenta Ballester, le cuesta entender el mundo de los simuladores, donde entrenan en tierra: «No simula el 100% la realidad porque si vuelcas En el mar se rompen cosas y te puedes hacer daño, mientras que si estás con una máquina no notas cuando se escora», razona. Tanto ella como su padre la apoyan incondicionalmente.

«Cuando era pequeña no me gustaba que mis padres me dijeran lo que tenía que hacer a bordo», recuerda entre risas. Pero en su tierra natal, Mallorca (ella es del club náutico Sa Ràpita), la infancia estuvo siempre ligada al mar. Aprendió de ellos, cuenta, que solo con trabajo duro se alcanzan los resultados.

20 años de diferencia

Cuando, hace un año, supo que se formaría un equipo español de Copa América, la regatista no tuvo dudas. Guillermo Altadill y Mònica Azón le invitaron a presentar su candidatura y, además de Echegoyen y Mas, en el grupo de chicas estará también María Cantero y Paula Barceló. «Algunas de ellas tienen 20 años más que yo y muchísima experiencia, con lo que aprendo cada día», revela la deportista.

Además, Neus Ballester hará doblete y formará parte del equipo juvenil. Serán siete chicos (el reglamento pauta que deben tener menos de 26 años) y ella. Entrena con ambos grupos y asegura que hay diferencias: «Creo que somos distintos, a veces entre las chicas nos cuesta entendernos entre nosotras mientras que ellos son más decididos y van al grano. Nosotras somos más planificadoras».

Escaparate de la vela

En cambio, a veces ese ímpetu irracional masculino hace que se equivoquen «y que usen más la fuerza bruta que la cabeza». La combinación de todos los talentos, ya sea en el equipo juvenil como en el de las chicas, con trayectorias y físicos diversos, les puede llevar al podio, algo que compitiendo en casa sería un escaparate fantástico para impulsar este deporte.

Ambos grupos, cuenta Ballester, hacen ciclos de cinco o seis días de entreno en el Port de Sitges, donde tienen la base hasta que en julio se trasladen definitivamente al Moll de la Fusta de Barcelona, donde el gran público los podrá seguir más de cerca. Las jornadas son maratonianas, de casi 12 horas entre los preparativos, la navegación, el simulador… y además estudia Psicología, porque el día de mañana quiere ayudar a los deportistas. Pero para eso queda tiempo: ahora el gran reto es la Copa América.

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