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El Imax renace para acoger un centro de divulgación sobre la Copa América de vela

por Cristina Buesa

La recuperación del Imax, en el Port Vell, ha llegado de la mano de la Copa América de vela. Desde hace unas semanas, las letras del gran evento deportivo y tecnológico lucían en la fachada blanca y, hace cinco días, ha abierto las puertas el America’s Cup Experience. Se trata de un centro de divulgación para dar a conocer al gran público la competición de vela que se celebrará en Barcelona de agosto a octubre del año próximo, pero que a partir de este 14 de septiembre se estrenará en Vilanova i la Geltrú con las regatas preliminares.

Con el ensayo general a la vuelta de la esquina, este martes los equipos -como el vecino Ineos Britannia- se veían ajetreados en el puerto, a punto de salir a entrenar. Mientras, el otrora moderno Imax y abandonado durante una década, presentaba sus mejores galas con un espacio multimedia en el que, a través de pantallas, maquetas, vídeos, fotografías o reproducciones, se aspira a explicar la épica de una competición con 173 años y 36 ediciones a sus espaldas.

Primera vez en la historia

La barcelonesa será la 37 y, por primera vez en la historia de la Copa América de vela, los organizadores han querido multiplicar la difusión del acontecimiento, que ya cuenta con un seguimiento de millones de personas aficionadas, tanto por televisión como presenciales en las ciudades que lo acogen. Con una inversión privada de siete millones de euros, el antiguo Imax ofrecerá una parte de acceso libre y otra con entrada, en la que se podrá vivir la experiencia más «inmersiva».

«Queremos despertar el interés en una ciudad históricamente vinculada al mar como Barcelona», ha revelado la regatista y medallista olímpica Natalia Vía-Dufresne, directora de Relaciones Externas del America’s Cup Experience. El recibimiento a los visitantes se hace con dos ‘foils’ (hidroalas) de los británicos y los neozelandeses, que son la herramienta que permite que los barcos se eleven sobre la superficie del mar y ‘vuelen’.

Ocho millones de visitas

Además, hay una réplica a tamaño real de la copa de las 100 guineas, el codiciado aguamanil de plata que cinco equipos tratarán de arrebatar a Emirates Team New Zealand. El trofeo original, que los organizadores custodian con cautela porque data de 1851, ha estado ya varias veces en la capital catalana. Tanto este espacio como una sala contingua en la que se exponen las maquetas de los monocascos (el AC40 y el AC75), las explicaciones sobre las escuadras que compiten (con los trajes de la tripulación), la historia… además de una propuesta gastronómica de la mano de Albert Ventura (Coure) son de libre acceso. La intención es acercar la Copa América a la gente para multiplicar los «aficionados informados», en palabras de uno de los promotores de la iniciativa, Xavier Andrades.

El centro de divulgación se estrenó el día 24 de agosto y permanecerá abierto hasta mayo del 2025, seis meses después de que acabe la competición de vela. En este tiempo aspiran a atraer a ocho millones de personas en el área abierta y 1,2 millones en la de pago, entre las 10 y las 22 horas. El aforo máximo en la zona gratuita es de 500 personas. La entrada tiene un coste de 15 euros, aunque hay descuentos familiares y bonificaciones. También quieren atraer al público escolar a partir de octubre.

Pendientes de los simuladores

De hecho, será justamente a partir del 5 de octubre cuando llegará una de las principales atracciones del America’s Cup Experience. Son dos simuladores de las embarcaciones AC75 que competirán y los creadores del centro aseguran que supondrá una auténtica actividad inmersiva, donde no solo se podrá sentir la velocidad, sino también el aire y el agua que salpica a los miembros de la tripulación en estas reñidas regatas.

Mientras llegan estos artilugios con capacidad para 10 personas al antiguo Imax, los visitantes sí que podrán sumergirse en la «ola del tiempo», donde a través de un centenar de pantallas revivirán todos los momentos históricos de la cita náutica por excelencia. Otra de las propuestas es una breve película de 9 minutos que se puede contemplar en el auditorio en la que es, aseguran los promotores, la pantalla más grande de España, con 611 metros cuadrados de superficie.

«No hay segundo»

El audiovisual, producido por Mediapro, da voz a los seis equipos, que ya están instalados completamente todos en Barcelona. Además del director ejecutivo de America’s Cup Events, Grant Dalton, asegurando que la Copa América es «como una religión» en su país, el timonel de Emirates New Zealand, Peter Burling, avisa de que «Barcelona será una batalla infernal» ya que, como se encarga de rezar otro de los lemas de la competición: «No hay segundo», es decir, que solo importa quien gana la copa, no quien ha llegado a las regatas finales para hacerlo.

Pero todo este ritual, este protocolo conocido de momento por poca gente, se pretende divulgar en el America’s Cup Experience con la voluntad de arrastrar al máximo de afición posible.

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La Copa América de vela ha supuesto ya un estímulo económico y social para Barcelona. A pesar de que queda todavía un año para la competición oficial (aunque este septiembre se celebren regatas preliminares en Vilanova i la Geltrú), el Port Vell lleva meses cambiando la piel. A la veintena de obras con una inversión público-privada de 120 millones de euros se suma la intención de dejar un legado sostenible.

Esta vocación ‘verde’ se traduce en diversas iniciativas del Port de Barcelona que, en sintonía con los organizadores de la 37 edición de la cita, America’s Cup Events, pretenden que la huella ambiental sea la mínima posible.

El coordinador de la Copa América y gerente del Port Vell, David Pino, explica que han acordado una serie de medidas con los seis equipos a la hora de construir las bases.

40% de consumo solar

Así, por ejemplo, las construcciones que se están levantando en esta parte del puerto, y que sirven para acoger tanto a los barcos como a las escuadras, serán efímeras, desmontables en mayor o menor medida. La voluntad es que las bases se desmantelen una vez acabe la competición, después de octubre del 2024, siempre y cuando el siguiente ganador no elija otra vez Barcelona.

Más allá del hangar, las bases suelen tener una parte de oficinas, ocupadas por los ingenieros, informáticos, veleros, personal de apoyo, entre otros; otra de gimnasio para los deportistas; y, en algunos casos, una zona de ‘hospitality’ o tienda. Desde la autoridad portuaria se ha reclamado que el 40% de su consumo sea a través de placas solares.

Programa de compensación

La superficie aprovechable para paneles depende de las dimensiones de las bases, que no son muy grandes. Otra de las condiciones ha sido el tratamiento de las aguas residuales. También se ha pactado un programa de compensaciones de emisiones de CO2 , siguiendo el plan de reducción de gases con efecto invernadero de la Generalitat.

El reciclaje en estos espacios, en los que pueden llegar a trabajar hasta 150 personas al mismo tiempo, se ha incluido también en los requisitos para los americanos, británicos, italianos, neozelandeses, franceses y suizos.

El hidrógeno, la revolución

Pero si hay un aspecto vinculado a la energía verde en el que la edición barcelonesa de la Copa América quiere ser recordada es en la incorporación de barcos propulsados por hidrógeno. Una de las contradicciones con las que topaba una competición tecnológicamente tan puntera como esta era que los monocascos con hidroalas iban siempre acompañados de barcos de apoyo de gasóleo.

Para acabar con esa imagen y, de paso contribuir a la concienciación del mundo náutico, desde America’s Cup Events se decidió obligar a los equipos participantes a usar embarcaciones de cero emisiones, con motor de hidrógeno y dotados también de ‘foils’ (hidroalas).

10 barcos de apoyo

Está previsto que en los próximos días llegue a la capital catalana el primero de los ‘Chase Zero’, el del equipo defensor del título y organizador de la edición de Barcelona, que arrancará el 22 de agosto de 2024 y se prolongará hasta el mediados de octubre.

Los kiwis hace meses que prueban este barco de energía limpia en Auckland (Nueva Zelanda), aseguran que alcanza los 30 nudos de velocidad y tiene una autonomía superior a las cinco horas. Ellos contarán con cuatro embarcaciones de este tipo, en las que se desplazarán también los árbitros y jueces de la competición. Además, habrá otros seis, uno por cada equipo, sumando los 10.

Abastecimiento en el Adossat

Para facilitar su abastecimiento de hidrógeno, el Port de Barcelona construirá una hidrolinera en el Moll Adossat, junto al puente Porta d’Europa, cerca del espacio ahora ocupado por los franceses del Orient Express Racing Team, el último de los equipos que queda por llegar para entrenar en el campo de regatas barcelonés.

Justamente los galos, además de los americanos del New York Yatch Club, han pedido permiso a Port Vell para que puedan realizar parte de sus desplazamientos por mar y no por tierra, sobre todo los de los ‘vip’. En ambos casos, su situación en el puerto está alejada de la ciudad, peor comunicada, con lo que trasladarse por el agua les hará la vida más fácil y la movilidad será más sostenible.

Grúas también sostenibles

Otro aspecto en el que también se han fijado desde la autoridad portuaria es en las grúas que suben y bajan los barcos AC40 y AC75 del agua cada día. Miden 42 metros y los seis equipos cuentan con una para sus operaciones. Se les ha pedido que eviten las de tipo torre y elijan una móvil, explica David Pino, porque necesitan combustible y, por lo tanto, lanzan emisiones a la atmosfera.

No obstante, en dos casos (americanos e italianos), esta alternativa más limpia no ha sido posible por la proximidad con la actividad portuaria de los astilleros aledaños.

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