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Los vertidos afectan al ecosistema marino y su función de regulador del clima, y de ofrecer alimentación, protección costera, empleo, turismo y bienestar

La Unesco lanzará en Barcelona la hoja de ruta para preservar el océano

La UNESCO propone vigilancia permanente para combatir la contaminación marina

por Glòria Ayuso

A cada momento se están produciendo vertidos al mar en distintos lugares del mundo, algunos mucho más agresivos que otros. Cómo combatir el grave problema de la contaminación del mar es el aspecto que aborda el primer de los diez libros blancos que la comunidad científica está elaborando para marcar la estrategia a seguir a escala global para proteger el océano, y que se presentarán en abril en la Conferencia de la Década de los Océanos en Barcelona.

La polución en el mar se produce principalmente por productos químicos, petróleo, vertidos y contaminantes biológicos. Afecta al ecosistema marino y a sus funciones, esenciales para la regulación del clima, la alimentación, la protección costera, el empleo, el turismo y el ocio, y el bienestar de la humanidad. La contaminación también afecta a la propia capacidad del ecosistema marino de resistir frente a otros dos grandes problemas que sufre, como son la sobreexplotación y el cambio climático.

Falta de datos

Tenemos acceso a datos limitados sobre contaminación y sobre todo sobre el impacto que produce, ha explicado esta semana Rosemary Rayfuse, coordinadora junto a Vanessa Hatje del equipo de 50 expertos que elaboran el libro blanco, durante la presentación del borrador en un acto abierto a la discusión de toda la comunidad, previo a su aprobación en Barcelona.

Límites más bajos

Frente al gran desconocimiento sobre la contaminación marina, sus fuentes e impactos, el informe indica que hay que crear una red de lugares dedicados de forma permanente al monitoreo; establecer protocolos estrictos y límites de detección más bajos; aumentar la vigilancia especialmente en el sur global; y armonizar y compartir los datos.

También señala la urgente necesidad de considerar la relación entre la actividad en tierra y sus efectos sobre el mar. Uno de los retos marcados es implementar políticas de gestión de residuos en todas las áreas, algo crucial para prevenir la entrada de contaminantes en los océanos. El documento detecta además que hay que desarrollar tecnologías para rastrear fuentes de contaminantes, su distribución y transferencia a través de los ecosistemas.

Para el equipo de expertos, es fundamental abordar la contaminación marina en un marco estratégico global que incluya objetivos y un control de la aplicación de las medidas, incluyendo la implementación de políticas y la financiación necesaria.

Pasar a la acción

Desde hace más de un año, más de 150 expertos trabajan en la elaboración de una estrategia para preservar el océano que se plasmará en los diez libros blancos que quieren responder a los principales retos, que se interrelacionan entre ellos: la contaminación marina; la protección del ecosistema; el cambio climático; la economía oceánica sostenible; los alimentos azules sostenibles; la construcción de comunidades resilientes; observaciones, satos y Sistemas de Pronóstico y Alerta Temprana ante desastres; desarrollo de capacidades, alfabetización oceánica y conocimiento indígena y local; y patrimonio cultural.

Queremos realmente implementar el contenido de estos libros blancos, afirma la coordinadora adjunta de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, Alison Clausen, que lidera este trabajo para la Conferencia del Decenio de los Océanos. Esta cita, que tendrá lugar del 8 al 12 de abril en Barcelona, servirá para marcar esta estrategia a seguir a escala global en torno a los océanos, su preservación, el desarrollo de una actividad económica sostenible y la emergencia climática de aquí a 2030.

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por Glòria Ayuso

Las basuras que los barcos arrojan al mar pueden ser tan perjudiciales para la flora y fauna marinas como los hidrocarburos y los productos químicos, según indica la Organización Marítima Internacional (OMI). Es por ello que se han incorporado nuevas inspecciones para el control de las entregas de desechos de los buques en los puertos. Los resultados arrojan a la luz que hay mucho trabajo por hacer: de las 729 inspecciones de este tipo realizadas en los puertos españoles en 2023, 67 (el 9,2%) derivaron en la apertura de un expediente sancionador, según revelan los datos del Ministerio de Transportes.

Las Capitanías Marítimas se encargan de estas nuevas inspecciones, reguladas por la Directiva Europea sobre entrega de desechos de buques que entró en vigor en 2022 con el fin de proteger el medio ambiente marino de los efectos negativos de las descargas de desechos.

El mayor peligro, el plástico

Según la OMI, el mayor peligro lo constituye el plástico, que puede flotar durante años. «Los peces y mamíferos marinos a veces confunden los plásticos con alimentos y pueden quedar atrapados en cuerdas, redes, bolsas y otros artículos». Además de los plásticos, se prohíbe verter al mar cualquier tipo de residuo, como son las aguas sucias (procedentes de desagües, WC, lavabos y cocinas), basuras sólidas, sobras de alimentos (excepto pescado fresco), residuos de tareas domésticas, papel, cables de amarre, los restos de embalajes y maderas, las aguas con hidrocarburos procedentes de la sentina, lodos del depurador, aceites, aguas de lavado de tanques que han contenido sustancias nocivas, etc.

Además de los residuos de los combustibles, también figuran los gases contaminantes y partículas procedentes de los motores. La normativa se recoge de forma específica en el Anexo V del Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por los Buques (MARPOL) de la OMI.

Educación necesaria

En algunas zonas del mar, se ha detectado que «la mayor parte de la basura proviene de los buques que pasan por las cercanías para los que es más conveniente tirar la basura por la borda en lugar de eliminarla en los puertos», indica la OMI, que considera necesario «educar» para persuadir de la utilización del océano «como basurero».

La norma sobre desechos afecta a cualquier tipo de embarcación, desde la recreativa a los grandes pesqueros y barcos mercantes. La regulación también indica que los puertos deben garantizar la habilitación de instalaciones adecuadas para la recepción de basuras que respondan a las necesidades de los buques que las utilicen y sin que la descarga de desechos les implique sufrir demoras innecesarias.

Cumplimiento del azufre

Por otra parte, las Capitanías Marítimas también realizaron un total de 1.164 inspecciones el año pasado para comprobar que se cumplen los límites de contenido de azufre en el combustible consumido por los buques, tanto en puerto como en navegación, establecidos por el Convenio MARPOL. En este caso, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible indica que solo se detectaron diez incumplimientos en todo el año 2023, lo que demuestra la efectividad de las medidas puestas en marcha para la lucha contra las emisiones contaminantes.

La variación del contenido de azufre en el combustible utilizado por los buques ha sido un tema de creciente importancia en el ámbito de la regulación marítima internacional, principalmente debido a las preocupaciones ambientales relacionadas con la contaminación atmosférica y sus efectos adversos tanto en la salud humana como en el medio ambiente. La quema de combustibles con alto contenido de azufre produce óxidos de azufre (SOx), que son contaminantes perjudiciales que pueden causar problemas respiratorios en las personas, lluvia ácida y contribuir a la formación de niebla tóxica, afectando negativamente la agricultura, los ecosistemas acuáticos y terrestres, y la infraestructura.

Contenido a la baja

El contenido de azufre en el combustible marino ha disminuido significativamente en los últimos años, especialmente después de la implementación de las últimas enmiendas al Anexo VI del Convenio MARPOL, que entraron en vigor en enero de 2020. Estas enmiendas redujeron el límite máximo de contenido de azufre en el combustible utilizado por los buques fuera de las Áreas de Control de Emisiones designadas (ECA) del 3,50% en masa a un 0,50% en masa. En las ECA, el límite se había establecido previamente en 0,10% en masa, en vigor desde 2015.

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por Glòria Ayuso

La mortalidad elevada de moluscos y nacras en la costa de Baleares y Catalunya hizo saltar las alarmas. Se inició una investigación para la que se necesitaban el máximo de observaciones bajo el mar. La solución fue pedir la participación desinteresada de aficionados al submarinismo. De eso hace siete años, y lo que fue una experiencia puntual se ha convertido a día de hoy en Observadores del Mar, una organización que agrupa a 490 entidades y 5.700 personas aficionadas y profesionales del submarinismo o del snorkel, que aportan de forma desinteresada sus observaciones bajo el mar a 17 proyectos científicos distintos que se desarrollan en las aguas de las costas españolas.

El CSIC coordina esta iniciativa de ciencia ciudadana marina focalizada en la preservación de la biodiversidad bajo el agua. Unos 50 investigadores de universidades y centros de investigación indican el objeto de sus estudios, y validan todas las aportaciones de las personas voluntarias. Se trata de tener muchos ojos en el mar. Las personas que viven en la costa o que salen a bucear generan conocimiento y nos ayudan a detectar fácilmente los cambios, explica la bióloga Gemma Agell, miembro del equipo de coordinación de Observadores del Mar.

En toda la costa

Además de aficionados al buceo a título particular, numerosos clubs de submarinismo se han comprometido a hacer seguimiento en su localidad de algunos proyectos determinados. Por ello reciben el nombre de Laboratorios Centinela. La red cuenta con centinelas en toda la costa española, en especial en la catalana, Levante, Gibraltar y el País Vasco.

Uno de ellos es SuperDive Tossa. Seguimos el avistamiento de caballitos de mar y de rayas y tiburones, explica la directora, Meri Alorda. La elección la realizó el propio centro debido a que en su zona hay más poblaciones que en otros espacios. Esta escuela de buceo también trabaja como centinela en un proyecto de medición del cambio climático, ya que algunas especies de peces sensibles a las temperaturas son indicadores de su evolución.

Contribución a la ciencia

Cada vez que un monitor o aficionado observa a un individuo debe tomar una fotografía. No es necesario sacar grandes fotos ni ser un experto en biología marina, incide Alorda. El propio autor sube la foto a la web de Observadores del Mar especificando a qué proyecto se inscribe, el día, la temperatura del agua y la localización. Puede indicar la especie exacta o, simplemente, decir que lo desconoce. Los científicos verificarán la información y en muchos casos se pondrán en contacto con el autor para realizar algunas preguntas, detalla la bióloga. Este es uno de los puntos más apreciados por los voluntarios, que reciben a cambio información sobre cómo identificar la riqueza del ecosistema.

Los responsables de SuperDive Tossa no dudan en animar a todos los aficionados a participar: vienen a practicar submarinismo y acaban aún más satisfechos porque, haciendo lo que les gusta están además contribuyendo a la ciencia. En su caso, los voluntarios llegan a subir entre cinco y diez fotos al día en verano. En invierno son menos, si bien la práctica del pádel surf ha permitido aumentar las contribuciones en épocas de más frío.

El conocimiento generado por los voluntarios no es exclusivo para los científicos: un mapa en la web de Observadores del Mar pone a disposición de cualquier persona interesada la información de las más de 22.600 observaciones realizadas hasta la fecha.

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por Glòria Ayuso

La Unesco deberá restringir el acceso ante el aluvión de solicitudes que se están registrando a nivel internacional para acudir del 10 al 12 de abril a la Conferencia del Decenio del Océano en Barcelona. Aún no se ha cerrado el plazo de inscripción y ya son más de 5.000, cuando las plazas serán un máximo de 1.500. La cita congregará en el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona a personas expertas científicas y actores públicos y privados de la economía azul a nivel internacional, con el fin de elaborar la estrategia a seguir de aquí a 2030 para preservar el océano.

Las solicitudes han sorprendido a la organización. «Tenemos personas procedentes de Europa, distintos lugares de África, hasta las más remotas islas del Pacífico y del Ártico, en un maravilloso mix internacional», destaca el jefe de Política Marina y Coordinador Global del Decenio del Océano de la UNESCO, Julian Barbière, que ante las restricciones en el acceso indica que las sesiones se retransmitirán en streaming.

El acceso sí será libre en los más de 130 eventos satélite que complementarán el programa oficial y que tendrán lugar en los dos días previos y durante la Conferencia, de la que saldrán anuncios importantes, ha avanzado Barbière.

Elefante en la habitación

Estos anuncios se focalizarán en resolver la polución que aqueja el océano y en establecer partenariados y mecanismos de financiación para contribuir a la recuperación del mar, cuyo papel es clave en la lucha contra el cambio climático. Barbière ha lamentado el desconocimiento que existe acerca de las funciones del mar para mantener el equilibrio en el planeta: hemos ignorado durante demasiado tiempo al océano, que es el elefante en la habitación. También ha remarcado la urgente necesidad de destinar cuantiosas inversiones para proteger, restaurar y gestionar el océano que repercutirán en menores pérdidas ante los desastres climáticos, asegurarán la alimentación de millones de personas, y supondrán una oportunidad para la creación de una nueva economía y empleo.

El océano ha absorbido más del 90% del exceso del calor provocado por los gases de efecto invernadero y retienen cerca del 30% de las emisiones de CO provocadas por la humanidad, recuerda la directora del Instituto Español de Oceanografía, María del Carmen García, que indica que la degradación del mar no se puede solucionar por países, sino mediante la acción global, cuyo marco se dibujará en los diez libros blancos que la conferencia dará a conocer a su término e indicarán las prioridades para orientar las políticas en los próximos años.

Definición de soluciones

Durante la conferencia, la comunidad científica y los distintos actores apuntarán cuáles son las soluciones para combatir la polución, restaurar la biodiversidad, lograr una actividad económica sostenible y lograr una nueva relación sana de la humanidad con el mar.

Para el teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls, Barcelona quiere jugar un papel clave en la relación del océano con la investigación, innovación y el desarrollo de la economía azul. «Barcelona es referente científico de primer nivel en el ámbito europeo. Somos los cuartos en la elaboración de documentos científicos pero los onceavos en transferencia de conocimiento, y debemos traspasarlo en negocio y valor social y cultural».

Ante una Conferencia que por primera vez reúne a todos los agentes implicados para encontrar soluciones, el director general de Política Marítima y Pesca Sostenible, Sergi Tudela, destaca el modelo de gobernanza en Catalunya en relación con el océano, que a través del Consell Català de Cogestió Marítima, implica desde 2017 a la Generalitat, las administraciones locales, empresas de la economía azul, el tercer sector y el mundo científico.

Sin duda somos la capital del mar, con la celebración este año de la conferencia y la Copa América de vela, que reúne innovación, sostenibilidad, deporte y descarbonización del sector náutico, ha afirmado Ignasi Armengol, el director general de la Fundació Barcelona Capital Nàutica, que integra también a todas las administraciones y trabaja en la coordinación logística de la celebración de la Conferencia de los Océanos en Barcelona.

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<div>El Port de Tarragona utilizará «tecnología emergente» para recuperar su fondo marino</div>
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<p style=por Glòria Ayuso

El parque subacuático del Port de Tarragona, un espacio libre de pesca dedicado a la práctica submarina situado al lado del dique de Llevant y considerado de valor ecológico por su diverso ecosistema, será el lugar elegido por la Autoritat Portuària para aplicar tecnología emergente y pionera para la recuperación de las especies marinas.

El parque se creó en 1995 con la colaboración de la Sociedad de Exploraciones Submarinas de Tarragona (SES), hundiendo en él antiguas embarcaciones de madera y estructuras concebidas para actuar como biotopo, como el mercante Dragonera, que con sus 60 metros de eslora ha sido la pieza fundamental en la regeneración biológica de una zona que ahora cuenta con más de 150 especies de seres vivos que van recolonizando el rompeolas, según la SES.

Captura de CO2

Será en este lugar donde el puerto prevé instalar nuevas estructuras que favorezcan la regeneración de los organismos marinos y la captura y la monitorización de emisiones de carbono, en una actuación que posteriormente servirá para replicar las mismas soluciones en otros puntos del litoral, como indica en un comunicado este martes el Port de Tarragona.

Con esta idea, el puerto ha licitado un proyecto de suministro e instalación de estructuras de regeneración, con un presupuesto total de 46.000 euros. La medida de promoción de la biodiversidad quiere ser la continuación de actuaciones como la inmersión de biotopos, que han contribuido significativamente a la recuperación y la protección de los hábitats marinos locales. La convocatoria, abierta hasta el 9 de febrero, prevé un plazo de ejecución de cuatro meses para la implementación completa del proyecto. Estas nuevas estructuras deberán tener un diseño específico con las características adecuadas para favorecer la regeneración de organismos marinos y la captura de CO2.

Seguimiento de los hábitats

Tras su ejecución, se prevé establecer un programa de investigación y monitorización para evaluar la eficacia de las nuevas estructuras de regeneración del fondo marino y monitorizar la evolución de la biodiversidad y la salud de los hábitats marinos a lo largo del tiempo.

Basado en la ciencia

Mediante la colaboración con personas expertas en el campo de la biología marina, el Port de Tarragona busca asegurar que las prácticas implementadas sean basadas en la ciencia y tengan un impacto positivo en el ecosistema marino.

Por otra parte, mediante el desarrollo del parque subacuático, se pretende promover el deporte sostenible y las actividades recreativas que permitan a las personas que visiten disfrutar de la belleza y la riqueza del medio marino sin causar daños en el entorno.

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por Glòria Ayuso

Puertos, navieras, empresas financieras y el ecosistema emprendedor de seis países se han unido en el proyecto Green Marine Med para impulsar el desarrollo de soluciones tecnológicas para un transporte marítimo sostenible en el Mediterráneo. El World Ocean Council (WOC), con sede en Barcelona, y el Centro Tecnológico Naval y del Mar (CTN), en Murcia, lideran esta iniciativa, financiada por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura (FEMPA) de la Comisión Europea.

El transporte marítimo representa el 80% del comercio mundial. El sector debe afrontar la urgente necesidad de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, incide el Centro Tecnológico y Naval, que añade que las operaciones portuarias por sí solas son responsables de hasta el 67% de las emisiones. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha instado a una acción rápida mediante la colaboración de todo el sistema para descarbonizar el transporte marítimo, dado el aumento de las emisiones en este sector. Los últimos datos de Transport & Enviroment indican que se alcanzaron las 135 millones de toneladas de CO2 en Europa en 2002, superando los niveles prepandemia.

Hasta septiembre de 2025

El proceso de descarbonización debe incluir tanto a barcos mercantes como cruceros, barcos pesqueros y yates. Alcanzar un transporte marítimo sostenible implica a toda la cadena de suministro, infraestructura y logística marítima, lo que requiere la colaboración de múltiples actores.

La nueva red integra a 17 miembros de toda la cadena de valor de España, Francia, Italia, Países Bajos, Turquía e Israel y llevará a cabo diversas iniciativas hasta septiembre de 2025. No obstante, el conflicto en Gaza está dificultando que se unan a la red diversas entidades de países del norte de África, cuyos puertos juegan un importante papel en la descarbonización del transporte marítimo en el Mediterráneo.

Observatorio del Transporte

Este año celebrará diversos encuentros en España, Italia, Israel y Turquía, lanzará una convocatoria internacional para acelerar start-ups’, pymes y emprendedores que tengan proyectos que impulsen la innovación en los puertos y las industrias del transporte marítimo. El proyecto está elaborando un compendio de los principales actores del transporte marítimo verde en los países del Mediterráneo y eligiendo a sus representantes en cada área. Una de las acciones más destacadas será la creación del Observatorio del Transporte Marítimo Verde del Mediterráneo, explica la asesora en Asuntos Europeos de WOC y coordinadora de la iniciativa, Lisa Simone.

Economía con impacto

El transporte marítimo sostenible es un área con grandísimo potencial, destaca Anna Majó, directora de innovación de Barcelona Activa, integrante de Green Marine Med, a la que aportará su experiencia en el apoyo a nuevas ‘start-ups’, siguiendo con el trabajo que desarrolla en programas de emprendimiento como el B-Blue. Majó remarca la relevancia de los miembros de la red.

Concretamente, en España también forman ya parte de ella el Port de Barcelona; la Escola Europea Intermodal Transport (EEIT), dedicada a la formación en transporte intermodal y logística sostenible; la inversora Seastainable Ventures; el Clúster Marítimo y Logístico de las Illes Balears (CMIB); Barcelona Activa; EUT, alianza de nueve universidades tecnológicas europeas entre la que se encuentra la Universidad Politécnica de Cartagena; el Centro Internacional de Métodos Numéricos en la Ingeniería (CIMNE) ubicado en la UPC en Barcelona; y la Fundación SHIP2B, dedicada a impulsar la economía con impacto social y medioambiental.

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La reducción del ruido subacuático generado por actividades humanas, como la navegación de buques y la explotación de recursos marinos, se ha convertido en una prioridad creciente en la agenda de la protección ambiental marina. El ruido submarino afecta a la distribución de especies y los procesos de crecimiento y reproducción de estas. Ante su impacto negativo sobre la vida marina y las comunidades locales que viven de la pesca, el Subcomité de Diseño y Construcción de Buques (SDC) de la Organización Marítima Internacional (OMI) ha acordado un plan de acción para mitigar este problema.

El plan incluye compartir las mejores experiencias entre países y organizaciones internacionales en la construcción de buques que minimicen el ruido subacuático tras la adopción hace justo un año de nuevas directrices que emplazan a proyectistas, constructores y armadores de buques a aplicar nuevos enfoques para reducir el ruido submarino radiado.

Mejora de la construcción

Según la OMI, la nuevas directrices reconocen que el transporte marítimo comercial es uno de los principales causantes del ruido submarino radiado, el cual tiene efectos adversos en las funciones vitales críticas para una amplia gama de fauna y flora marinas, incluidos los mamíferos marinos, peces y especies de invertebrados.

Más investigación

El SDC propone desarrollar objetivos y nuevas políticas que se adopten a escala internacional para la reducción del ruido subacuático. También ve necesario «fomentar más investigación sobre el ruido subacuático y su impacto en el medio ambiente marino», así como desarrollar herramientas para recopilar datos y compartir información. Ante el desconocimiento que existe sobre el impacto del ruido en el ecosistema marino, la Organización Marítima Internacional también propone actuar para mejorar la educación y la concienciación pública.

El Plan de Acción deberá aprobarse en el próximo encuentro del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC 81) que tendrá lugar del 18 al 22 de marzo.

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La Conferencia sobre la Década de los Océanos de Barcelona, que tendrá lugar del 8 al 12 de abril en Barcelona, marcará la estrategia a seguir a escala global en torno a los océanos, su preservación, el desarrollo de una actividad económica sostenible y la emergencia climática de aquí a 2030.

Dado su papel fundamental en el equilibrio del planeta, 10 grupos de expertos están liderando desde hace un año la elaboración de hasta 10 libros blancos, que suponen la concreción de la Visión 2030 del Decenio de los Océanos, sobre todos los aspectos en torno al mar en colaboración con los distintos agentes implicados. Los documentos verán la luz al término de la conferencia de Barcelona.

Hallazgos preliminares

La ONU lanzó en 2021 el Decenio de los Océanos para restaurar la capacidad del océano para nutrir a la humanidad y regular el clima en un tiempo que establece como límite el año 2030. La Unesco ha asumido el papel de promover durante esta década la acción para salvar a los océanos, si bien ha decidido abrir la participación a todos los agentes implicados en esta ardua tarea: no solo a científicos e investigadores, sino también a empresas, ONG, asociaciones, centros educativos y a toda la ciudadanía.

Por el momento, existen 10 borradores que desde ahora hasta el mes de abril deben acabar de perfilarse. Del 12 al 15 de febrero tendrán lugar cuatro seminarios abiertos a la participación en los que los expertos mostrarán los hallazgos preliminares que presentan los libros blancos, y en los que están previstos la interacción y el debate.

Plantear soluciones

Estos documentos abarcan desde la preservación del medio (plantean cómo combatir la contaminación marina; y cómo proteger y restaurar la biodiversidad); hasta el gran reto de lograr una actividad económica sostenible (cómo actuar sobre el sector pesquero para alimentar a la población mundial; y cómo desarrollar una sana y equitativa economía oceánica).

Asimismo, otros tres libros blancos afrontan el papel del mar frente a la emergencia climática, planteando cómo desbloquear soluciones basadas en el océano; cómo aumentar la resiliencia de las zonas costeras; y la necesidad de mejorar el Sistema de Observación Global del Océano para poder pronosticar sus condiciones cambiantes y predecir sus efectos sobre el cambio climático.

Conocer el mar

Finalmente, los tres últimos documentos que se están ultimando tratan sobre la necesidad de aumentar el conocimiento sobre el océano y de las oportunidades que brinda a todas las comunidades. Una de las propuestas plantea crear una representación digital, ya que más del 80% del océano no está cartografiado ni explorado, cuando es necesaria una revolución de las ciencias oceánicas para poder restaurar el medio marino, según indica la Unesco.

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Una investigación sobre los efectos de la actividad de las empresas en los océanos que ha liderado el Centre d’Estudis Avançats de Blanes (CEAB) ha recibido el reconocimiento de los premios Educación Empresarial Responsable de la revista Financial Times.

El CEAB, centro de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), centra su actividad en el ámbito de la ecología y biología de organismos de sistemas marinos y de aguas continentales. El estudio Business for Ocean Sustainability’, dirigido por el investigador Rafael Sardá, ha sido galardonado en la categoría de Investigación Académica en unos premios que reconocen desde hace tres años las mejores investigaciones con un impacto real para la mejora de empresas y entidades, así como el papel crucial de instituciones, investigadores y docentes en la redefinición del mundo empresarial.

Sectores que ejercen presión

La investigación, publicada en la revista Ambio, analiza una muestra de 1.664 empresas de 19 sectores industriales, 69 de las cuales su actividad está directamente relacionada con el mar. El documento destaca entre sus conclusiones que cerca del 90% de la presión sobre el océano procede de actividades realizadas tierra adentro, concretamente de la agricultura, la alimentación, los productos químicos, la energía y la moda.

En el trabajo han participado investigadores de la Universidad de Bocconi, del McKinsey Global Institute y de One Ocean Foundation, que han analizado la actuación de las empresas y las presiones directas e indirectas generadas por la industria y el consumo sobre el océano, y que conducen a su calentamiento, acidificación, pérdida de biodiversidad por sobrepesca, contaminación y eutrofización.

Para ello los autores han solicitado la opinión de 56 científicos expertos de las principales instituciones de investigación a nivel global sobre la relación de estas presiones con 17 sectores industriales diferentes.

Baja concienciación

El estudio analiza la respuesta de las empresas a los retos oceánicos, enfocándose en su rendición de cuentas. Revela así que, pese a que solo un 7% de las empresas reportó sobre el ODS 14 acerca de Vida Submarina en 2019, un 51% muestra cierta conciencia de su impacto en el océano.

No obstante, menos de la mitad realiza acciones de mitigación y solo un 26% lidera activamente una respuesta a estos desafíos. La investigación ha dado lugar a la Ocean Disclosure Initiative, una nueva iniciativa que trabaja para concienciar sobre las presiones que las empresas ejercen sobre el océano, exigir la publicación de datos clave y proporcionar una metodología de clasificación de los riesgos empresariales relacionados con los ecosistemas marinos.

Nuevo enfoque

La investigación recomienda prácticas para el avance de la economía hacia una economía azul, lo que aún no tenemos, mediante la introducción de sistemas de sostenibilidad corporativa de tercera generación, indica Sardá, refiriéndose a un nuevo enfoque en la gestión empresarial que integre de manera profunda la sostenibilidad en el núcleo de las operaciones y la estrategia de las empresas. En este trabajo, que debe unir innovación y sostenibilidad, Sardá resalta la importancia de un trabajo en colaboración entre las industrias y los agentes sociales.

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Unos 70 voluntarios de distintos clubs de buceo han participado en el último año en un seguimiento en la Costa Brava sobre la afectación de las olas de calor en la población de gorgonias, notables por su aspecto único y a menudo colorido, que recuerda a un abanico o arbusto ondulante bajo el agua.

Pese a tener una estructura flexible y ramificada, que les permite resistir las corrientes fuertes, esta especie ha sufrido los efectos del notable aumento de temperaturas en el Mediterráneo, a tenor de las conclusiones recogidas por Observadores del Mar, una iniciativa de ciencia ciudadana que reúne a personas voluntarias, asociadas a centros de buceo, en acciones coordinadas por más de 50 investigadores e investigadoras del Institut de Ciències del Mar, que marcan los objetivos y validan las observaciones.

Estrés térmico

El grupo ha seguido el estado de más de 10.000 gorgonias de las especies roja y blanca en la Costa Brava mediante 95 censos en 17 localidades. Según los datos recogidos, todas las poblaciones muestran mortalidad por las altas temperaturas, con tejido muerto por el estrés térmico, tal y como explica la cuenta de X de Observadores del Mar bajo la etiqueta #CorallWeekends.

Las observaciones indican que el 50% de las poblaciones de gorgonias experimentan una afectación grave, siendo la gorgonia blanca la más perjudicada, con un 80% de sus colonias seriamente dañadas. La mortalidad aumenta en zonas de menor profundidad. En los primeros 20 metros de profundidad predomina la afectación severa, entre los 20 y 30 metros hay una afectación moderada, y no es hasta debajo de los 30 metros donde encontramos poblaciones con baja afectación, indican las conclusiones publicadas.

Los datos alertan de una alta afectación de la gorgonia roja en el litoral del Baix Empordà y en el Cap de Creus. Los programas de observación de gorgonias y corales parten de su papel clave en el mantenimiento de la biodiversidad marina, ya que dan refugio a numerosas especies.

Las personas voluntarias recibieron una formación teórica previa fuera del agua para conocer cómo llevar a cabo los censos y el registro de los datos. Los centros de buceo involucrados forman parte del proyecto Corfun, una iniciativa dedicada a la investigación del impacto que el incremento de las temperaturas tiene en los hábitats marinos. Este proyecto se enfoca en explorar y desarrollar soluciones basadas en la naturaleza para mitigar y adaptarse a estas alteraciones ambientales.

Los datos recogidos se publican en la plataforma Observadores del mar, el portal de ciencia ciudadana para la investigación marina, que ofrece datos que aportan voluntarios y que están disponibles para toda la comunidad científica, empresas y sector marino interesado en conocer el estado de conservación de la biodiversidad. La iniciativa suma 483 entidades adheridas, 5.600 personas observadoras y ha realizado más de 22.600 observaciones, todas ellas registradas en su plataforma web.

Ya hemos obtenido los primeros resultados del #CorallWeekends! Con la ayuda de 70 voluntarios/as hemos avaluado el impacto de las olas de calor en +10.000 gorgonias. ¿Cuál es el estado de conservación de la gorgonia roja y blanca en la Costa Brava después del verano 2023? pic.twitter.com/piMbPE0LyN Observadores del Mar (@obsdelmar) 23 de enero de 2024

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