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El primer centro de divulgación marina de España cumple 40 años

El 37% de las basuras en las playas proviene de la actividad humana en el mar

La comunidad científica se moviliza para luchar contra la acidificación del mar

por Glòria Ayuso

El 8 de enero se ha convertido en una fecha significativa para la concienciación y la acción global contra la acidificación de los océanos. El pH del océano se está alterando, y a nivel global se encuentra en 8,1, una cifra que simboliza el desafío que enfrentamos, según el Programa de Investigación de Acidificación Oceánica para la Sostenibilidad (OARS). De aquí que la Fundación del Océano promueva en esta jornada el Día de la Adificación del Mar.

La escala de pH es logarítmica, y una disminución de pH de 8.2 a 8.1 implica aproximadamente un 30% de aumento en la acidez del agua de mar. Cada año, el océano absorbe aproximadamente el 25% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) producidas por el ser humano, aumentando la acidez a medida que se disuelve en el agua de mar. Este cambio está dificultando a organismos como los corales y moluscos la producción de sus conchas o esqueletos, lo que genera una gran disrupción en la biodiversidad marina, impactando en la salud de los ecosistemas.

Alteraciones en moluscos

La acidificación oceánica debido a la actividad humana ya está provocando alteraciones en la producción de conchas de plancton marino en el mar Mediterráneo, según un estudio liderado por el ICTA-UAB. Se demuestra así la alteración, en toda la cuenca, de la producción de calcita marina bajo el aumento de las concentraciones atmosféricas de CO2 y la acidificación de las aguas superficiales en el mar Mediterráneo, explica Patrizia Ziveri, oceanógrafa del ICTA-UAB.

La acidificación tendría efectos negativos sobre los servicios que ofrecen los ecosistemas marinos, incluida la regulación del clima, el funcionamiento de los ecosistemas oceánicos y la seguridad alimentaria, lo que pone de relieve, indica el estudio, la importancia de la mitigación del cambio climático mediante una reducción drástica de las emisiones de CO. El estudio se ha realizado en colaboración con la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), el Instituto Max Planck de Química (MPIC) de Maguncia (Alemania) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Barcelona, y publicado en la revista Communications Earth & Environment.

Acción colectiva

La necesidad de monitorizar y combatir los cambios que experimenta el océano ha llevado al programa de la Década del Océano de la ONU a integrar la iniciativa del OARS, que busca movilizar a la comunidad científica para la observación de cambios en la química del océano, la identificación de los impactos en la vida marina y el apoyo a la sostenibilidad de los ecosistemas marinos, según su codirector, Steve Widdicombe. La aportación de pruebas científicas quiere motivar que se tomen nuevas decisiones para mitigar las amenazas de la acidificación oceánica desde las costas, los ríos y los océanos abiertos».

La Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI), que realiza el seguimiento de la acidez marina promedio medida en un conjunto de estaciones de muestreo representativas, se ha propuesto desarrollar un sistema que facilite la recopilación y comparación de datos relevantes no solo para detectar los cambios químicos, sino también identificar al mismo tiempo los impactos en la vida marina y sus repercusiones en todo el medio.

Macroalga gigante

Esta acción colectiva de toda la comunidad científica es la que persigue la OARS, junto con la Red Global de Observación de la Acidificación Oceánica (GOA-ON). Combatir la acidificación está generando una nueva actividad en muchos frentes, como refleja su web, que va sumando proyectos y compromisos de las organizaciones que se adhieren. Un ejemplo es un proyecto que investiga cómo el cultivo de macroalga gigante (Macrocystis pyrifera) mitiga la acidificación oceánica y promueve la biorremediación, gracias a su capacidad de absorción de CO y de nutrientes. El proyecto evalúa en Namibia el impacto en la calcificación de conchas de moluscos y en la química del agua de mar circundante y comparte sus hallazgos.

Asimismo, organismos gubernamentales de los principales países también se han comprometido a desarrollar programas de investigación para contribuir con datos de calidad y utilizar conocimientos para apoyar acciones políticas y sociales, como indica el Centro Nacional de Oceanografía de Inglaterra, y estudiar los impactos biológicos del cambio climático, proyectar futuros escenarios de acidificación oceánica y fomentar la conciencia pública y el compromiso político sobre esta problemática, como también recoge la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos.

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El primer centro de divulgación marina de España cumple 40 años

por Glòria Ayuso

Era el año 1983, momento en el que los documentales de Jacques Cousteau habían logrado sembrar la semilla de la concienciación ambiental por el océano, cuando se inauguró el primer centro de divulgación marina de España. Se trata del Centre d’Estudis Marins de Sitges (CEM), que celebra su 40 aniversario en un entorno muy diferente. Ante el aumento de la concienciación ciudadana por el cambio climático y la necesidad de trasladar el papel vital del mar y de los ecosistemas marinos para el equilibrio del planeta y de la salud humana, el centro se embarca este año en una ampliación y mejora de sus instalaciones expositivas.

La Diputación de Barcelona adquirió la bonita casa que alberga el CEM, en el número 72 del paseo Marítimo de esta población del Garraf, bajo la condición de que debía destinarse a equipamiento de uso pedagógico. El alcalde del municipio en la época, Jordi Serra, fue el que propuso que, debido a su ubicación frente al mar y a la tradición marítima de la población, debía dedicarse al medio marino. No había referente en el que inspirarse, y se optó por un centro que diera servicio principalmente a las escuelas y también a la ciudadanía.

Red Natura 2000

Su misión es desde entonces acercar el medio marino y poner en valor la biodiversidad del litoral, que cuenta con una especie endémica de posidonia que se encuentra solo en el Mediterráneo y que tiene una gran importancia en todo el ecosistema, ya que es hogar de muchas especies que viven y se alimentan entre sus prados. Es por ello que el Espai Marí Costas de Garraf, que se extiende desde Castelldefels hasta Cunit, forma parte de la Red Natura 2000, zona protegida por la Unión Europea al contar con estas praderas de posidonia y también de Cymodocea nodosa o seba. El mismo espacio es además Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) al acoger a especies como el cormorán moñudo, la gaviota corsa y otras que emigran y anidan en estos lugares.

El centro, que recibe unas 10.000 visitas al año, ofrece talleres sobre la vida marina y actividades prácticas en las playas y el mar, poniendo también atención en la limpieza de las playas y el Por favor, ponte en contacto con Renr lo antes posible para intentar solucionar el problema. Error pubfrontal backend response» target=»_blank»>estado de la costa. En su laboratorio se observan de cerca diversas familias de seres marinos. Nuestro objetivo es despertar la curiosidad y el conocimiento sobre las maravillas del mar Mediterráneo y las costas del Garraf, explica el director del Centre d’Estudis Marins, Pau Aguiló.

Ciencia para adultos

Además de los programas educativos para escuelas y las actividades de fin de semana para el público en general, el CEM lleva a cabo proyectos de ciencia ciudadana para adultos y jóvenes: en salidas practicando snorkel se recolectan imágenes y datos sobre la biodiversidad marina y las especies detectadas. Los participantes analizan y vuelcan la información recogida para que esté disponible para la consulta pública en la plataforma Minka, sumándose a esta iniciativa creada por el Institut de Ciències del Mar.

Asimismo, en el último año el centro se ha aliado con la Federación de Actividades Subacuáticas y ha movilizado a submarinistas voluntarios para realizar un seguimiento de las praderas de posidonia frente a Vilanova i la Geltrú. Hemos detectado 130 especies diferentes, lo que refuerza la importancia de la posidonia como ecosistema vital, apunta el director del CEM. Las observaciones nos proporcionan datos relevantes, como una posible afectación en la biodiversidad por la presión pesquera o los efectos de los temporales en el enraizamiento de la posidonia, aspectos que deberemos ir comprobando en las investigaciones, añade.

Segunda estación de observación

El centro tiene previsto crear una segunda estación de observación para comparar las diferencias en el arraigo en distintas áreas de la costa. Para Aguiló, estas prospecciones «son cruciales para comprender mejor el impacto de los factores ambientales y antropogénicos en estos ecosistemas.

Paralelamente a la organización de las actividades, la reforma que proyecta el CEM en sus instalaciones, y que se llevará a cabo durante este año para estar a punto en 2025, busca abrirse más al público en general con una vistosa exposición permanente. El proyecto incluirá experiencias sensoriales con imágenes y sonidos del fondo marino. Buscamos fortalecer los vínculos de las personas con el mar, para aumentar la conciencia sobre la importancia de asegurar la salud del océano para poder también mantener nuestro bienestar, explica el director del centro.

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Crían a su hijo en un velero en el que darán la vuelta al mundo

por Glòria Ayuso

A los nueve días de nacer, Leo ya vivía en el velero Forquilla, su casa, en el que ha dado sus primeros pasos. Ahora tiene un año y siete meses y un equilibrio al son de las olas. Sus padres, Carmen Dopico y Oriol Busquets, planean dar la vuelta al mundo. Prevén zarpar el 27 de abril de Port Balís, en Sant Andreu de Llavaneras (Maresme, Barcelona), donde está amarrado el Forquilla y residen cuando no están viajando, que es muy a menudo.

Hace más de un año que preparan la que es para ellos la gran partida. Amante de la montaña y de los viajes, navegar se convirtió más tarde en la gran pasión de Oriol. Originario de El Masnou, siempre había tenido el mar enfrente. Vi que el velero era un medio increíble para viajar. No es tan inmediato, llegas de forma natural, viendo como sale y se pone el sol, describe.

Hija de pescador

La idea de este gran viaje surgió cuando conocí a Oriol, que me la contó, y yo me apunté. Pero queríamos formar una familia. Ahora no le veo sentido al proyecto sin Leo, comenta Carmen, gallega fascinada por el mar ya que de pequeña se levantaba a las cinco de la madrugada para acompañar a su padre a pescar.

Ambos trabajan en la industria del cine y la publicidad, ella como ayudante de dirección y él como cámara. Una experiencia que se refleja en cómo cuentan sus experiencias en su canal de Instagram, que ya suma 154.000 seguidores. Las redes están creciendo mucho y se han convertido en fuente de financiación, indica la pareja, que se ha encontrado con que en el mundo de la náutica no hay tanta gente como en el de los viajes, lo que ha despertado el interés de las marcas relacionadas con la navegación.

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Carmen y Oriol invierten estos ingresos en el acondicionamiento del barco para el gran viaje. El colchón de ahorros que teníamos destinado para ello nos servirá para poder seguir viajando, explica ella.

Abiertos a lo que ocurra

El 27 de abril, entre las 18.00 y las 20.00 horas, partirán en dirección a las Baleares, para seguir hacia el sur, llegar a Canarias, para pasar por Cabo Verde e iniciar la travesía por el Atlántico hasta el Caribe. Tras cruzar el Canal de Panamá, la vuelta será por el Pacífico. Esos son los planes iniciales, que también incluyen estar abiertos a todas las circunstancias que puedan presentarse. Con fecha de salida, el viaje no tiene todavía día, ni tan siquiera año de vuelta. Queremos viajar, conocer países y otras culturas, que Leo vea que hay otras maneras de vivir, sentir…, afirman los navegantes.

El Forquilla, explican, es solo en realidad el modo de transporte en una ruta en la que, en algunos momentos, puede requerir dirigirse tierra adentro, para poder conocer bien algunos lugares. No queremos pasar de puntillas, afirma Carmen. En esta peripecia, el límite lo pondrá el pequeño: Puede ser que le guste mucho, o que llegue un día que se canse y diga ‘ya’, conocemos a gente a quien le ha pasado, relata.

Un niño muy despierto

Por el momento, no parece que el mar le desagrade. Su medio es el barco, se mueve perfectamente en él, comentan sus padres, con quienes pasa las 24 horas del día los siete días de la semana. Es un niño muy despierto, todo le motiva. Para él cada día es una aventura: cuando llegamos a un lugar, siempre hace y descubre cosas nuevas, porque en realidad el tiempo en el mar no es mucho: navegas dos días para estar muchos más en un lugar nuevo. En cada destino, la prioridad de los padres es encontrar los espacios en los que el pequeño se relacione con otros niños de su edad.

La formación de Leo, aseguran, es su prioridad. Lo que implica, tal y como consideran, enseñarle que hay muchas formas de vida distintas. Para empezar, el velero permite recortar el coste de vida. Tu casa es el barco, comes lo que pescas, la fruta y la verdura es más barata allí donde vamos, no necesitamos gasoil y generamos nuestra propia agua, ya que cuentan con una depuradora a bordo. Ya hemos experimentado y nos ha gustado eso de trabajar cada día, intentando ser el mejor. De repente descubres otro mundo, en el que es posible bajar el nivel y no estar tan enganchados a gastar tanto, prosiguen.

Muy ajetreados

Pese a parecer que se trata de un tiempo eterno de vacaciones, la familia se encuentra muy ajetreada. Además de llevar a cabo las tareas de comunicación, la aventura de cruzar el Atlántico requiere mucha preparación: cursos de primeros auxilios, mecánica, manejo de velas, apnea por si se presenta algún problema bajo en la hélice en medio del océano, repintar el casco y cambiar los pasacascos. Ya es 2024, y quedan apenas cuatro meses. Estamos con nervios, para salir lo más preparados, con todo a punto, concluyen.

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El 37% de las basuras en las playas proviene de la actividad humana en el mar

por Glòria Ayuso

La pesca, la acuicultura, la navegación y otras actividades humanas en el mar son las responsables del 37,1% de las basuras detectadas en las playas, muy por encima de las procedentes del uso turístico de las mismas playas, que supone el 19,8% de los restos abandonados. Los datos se extraen del Perfil Ambiental de España 2022, un análisis de situación de la salud ambiental que ha publicado el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Concretamente, durante el año 2022 el origen de las basuras correspondió principalmente al uso turístico de las playas (19,8%) y a las actividades pesqueras (18%), seguido de diversas actividades en tierra (13,4%), las aguas residuales (12,2 %), el tráfico marítimo o la navegación (9,5%) y el comercio y la hostelería (9,3%). En menor medida se observaron basuras marinas procedentes de la acuicultura (7%), la construcción y demolición (4,7%), la agricultura (3,6%) y otras actividades en el mar (2,7%). El conjunto de las actividades en tierra representaron el 62,9% del origen de las basuras, frente al 37,1% de las fuentes marinas.

Plásticos y fragmentos

El papel esencial del océano para el equilibrio del planeta y la necesidad de asegurar una actividad sostenible está motivando tanto una nueva actividad de recogida de datos para monitorear el estado de salud del océano y mejorar su gestión como la aparición de nuevas soluciones que permitan mantener el equilibrio en el ecosistema marítimo.

En 2022, se realizaron 116 campañas de muestreo en 29 playas en las cinco demarcaciones marinas españolas (Noratlántica, Sudatlántica, Estrecho y Alborán, Levantino-Balear y Canaria). Las partículas más frecuentes encontradas en los muestreos en el conjunto de playas fueron los fragmentos y, en segundo y tercer lugar, las partículas de poliespán y los pellets. La mayor abundancia de basuras se encontró en la demarcación marina del Estrecho y Alborán, que casi duplicó la cantidad media de basura por muestra.

Tendencia estable

Las basuras marinas se emplean como descriptor del buen estado ambiental en las Estrategias Marinas para evaluar el estado del medio marino. La Dirección General de la Costa y el Mar del ministerio realiza desde el año 2013 muestreos en las playas españolas mediante el Programa de Seguimiento de Basuras Marinas en Playas. Hasta 2022, se realizaron un total de 1.005 campañas de muestreo de basuras marinas en playas de las cinco demarcaciones marinas españolas. En su conjunto, el 82% de las basuras marinas muestreadas en playas estaba Por favor, ponte en contacto con Renr lo antes posible para intentar solucionar el problema. Error pubfrontal backend response» target=»_blank»>constituido por plásticos, seguido por los residuos higiénicos-sanitarios (6,4%), metales (3,2%) y maderas (3%).

Según el informe recientemente publicado, en toda la serie temporal la abundancia total de basuras marinas muestra una tendencia estable. No obstante, se observa una tendencia claramente decreciente si se considera la serie temporal de los últimos seis años.

El informe también indica que la calidad de las aguas de baño marítimas fue calificada como «excelente» en el 92,8% de los puntos de muestreo.

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por Glòria Ayuso

El transporte marítimo estará obligado a pagar a partir de enero por las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), responsables del calentamiento global, como ya lo hace la aviación, o también los sectores energéticos más contaminantes e industrias como las refinerías, cementeras, la siderurgia y el vidrio. Hasta ahora bajo una exención, la Unión Europea (UE) ha incluido al sector en el Régimen Comunitario de Comercio de Derechos de Emisión (EU Emissions Trading System).

La medida ha motivado las protestas del sector portuario y la cadena logística marítima, que asegura que su aplicación provocará que los buques procedentes de América y Asia hagan escala en puertos del norte de África, fuera de la UE, para evitar un aumento de costes.

Tecnologías más sostenibles

La nueva norma persigue descarbonizar el sector y acelerar entre las navieras la implementación de tecnologías más sostenibles. Su aplicación forma parte del plan europeo para lograr recortar un 55% el conjunto de emisiones en 2030. En el caso del transporte marítimo, se persigue que la intensidad de las emisiones por los combustibles utilizados disminuya gradualmente, desde un 2% en 2025 hasta el 80% de aquí a 2050.

La reglamentación incluye un régimen especial de incentivos para apoyar la adopción de combustibles renovables de origen no biológico. Los ingresos generados por el pago de emisiones se reinvertirán en proyectos de apoyo a la descarbonización del sector marítimo.

Impulso del tren

En su tramitación, la normativa se revisó para establecer finalmente que solo se pagará por la mitad de las emisiones generadas en las rutas que conectan puertos europeos con destinos fuera de la UE, mientras que en las conexiones dentro de la UE computarán el 100%. El objetivo es promover el transporte ferroviario, menos contaminante. No obstante, el sector portuario indica que, por el contrario, aumentarán las emisiones debido a que dentro de la UE se optará por el transporte por carretera.

La aplicación será gradual: el próximo año los barcos de más de 5.000 toneladas (buques de carga, cruceros, petroleros, militares y yates de gran tamaño) deberán abonar por el 40% de las emisiones; en 2025 por el 70% de los GEI emitidos en conexiones dentro de la UE y, en 2026, por el 100%. Ese año, se incluirán en el cómputo otros contaminantes, como el metano (CH4) y óxidos nitrosos (N2O).

La posición de los puertos

Su aplicación coincide además con la introducción en la Unión Europea, también de forma gradual, del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, según el cual las importaciones de determinados materiales procedentes de países donde no se graven las emisiones deberán abonar unas tasas al entrar en la UE para equiparar las condiciones y evitar perjuicios para la industria europea que sí las abona.

En un reciente encuentro en el Port de Barcelona con los responsables de los principales puertos del Mediterráneo, el presidente de Puertos del Estado, Álvaro Rodríguez Dapena, afirmó que España, Italia, Portugal, Malta y Chipre han solicitado una moratoria en la aplicación de la normativa.

Regulación global en 2025

Para los puertos de estos países, la medida debe impulsarse desde la Organización Marítima Internacional (OMI), la autoridad mundial encargada de establecer normas para la seguridad, la protección y el comportamiento ambiental, con el fin de que su aplicación sea a nivel global, sin perjuicio para los puertos europeos.

Por su parte, la OMI indica que está prevista la implantación de una regulación global en 2025 que implica la puesta en marcha de un mecanismo de fijación de precios de las emisiones marítimas de GEI. Esta medida irá acompañada de otra norma que obligará a los buques a adoptar fuentes de energía y tecnologías con cero emisiones que deben representar entre el 5% y el 10% de toda la energía utilizada en 2030.

Compromiso de los países

Todo ello forma parte de la estrategia aprobada el pasado mes de julio por los 175 países que integran la OMI, que busca reducir las emisiones de CO de todo el transporte marítimo internacional entre un 20% y un 25% para 2030 y en más de un 70% en 2040, comparado con los niveles de 2008. Algunos de los países que se han comprometido a seguir este plan cuentan, por su nivel de desarrollo y medios, con mayores dificultades que la Unión Europea para adoptar los cambios, y requerirán, según la OMI, de medidas de apoyo.

Esta estrategia considera que, en un escenario sin cambios normativos, las emisiones del transporte marítimo internacional, que representan actualmente cerca de un 4% de las emisiones globales, seguirían creciendo. Esta consideración también se incluye en el texto de la norma que ha tramitado el Consejo Europeo, para quien la UE debe promover «el liderazgo mundial en materia de tecnologías, servicios y soluciones ecológicas» y estimular con ello «la creación de puestos de trabajo en las cadenas de valor relacionadas, manteniendo al mismo tiempo la competitividad».

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Con una infancia y juventud en Filipinas y Hawái, y después en California, el presidente del World Ocean Council, Paul Holthus, siempre ha tenido el mar bien cerca. Ahora, no es menos: el organismo internacional que preside tiene desde el año pasado su sede en Barcelona. Holthus ha estado involucrado, como consultor sobre desarrollo sostenible, en trabajos de conservación y desarrollo de recursos costeros y marinos en más de 30 países, trabajando con asociaciones industriales globales, directores de agencias de la ONU y hasta con pescadores en pequeñas aldeas insulares.

Para poder hacer frente a los problemas ambientales en los océanos y las costas, vi claro hace 25 años que la gran pieza que faltaba era la de involucrar de manera sostenida a la industria, la comunidad de inversión y la innovación a escala global. Empezó a construir por su cuenta una red de empresas, asociaciones industriales y firmas de inversión, un proyecto que con el tiempo se ha convertido en una organización empresarial reconocida por la ONU y los gobiernos.

Ampliar el mercado

En Tomorrow. Blue Economy, el WOC ha desarrollado un programa que ha conectado a empresas, administraciones, startups e inversores procedentes de diversas partes del mundo. En una de las últimas sesiones, por ejemplo, los inversores acordaron en el mismo escenario trabajar juntos para escalar soluciones ganadoras en sus distintas localizaciones, de modo que cada ‘startup’ pueda contar de partida con un mercado mucho más amplio.

-¿Qué hizo al World Ocean Council decidirse por asentarse en Barcelona?

Barcelona cuenta con una sólida estrategia para el sector de la economía azul, que reconoce la importancia de trabajar junto al sector privado y de impulsar la innovación. Por ello ha sido fácil entrar y aportar nuestra visión global, para entrelazar el negocio con la inversión. Hemos establecido una gran sinergia, el World Ocean Council (WOC) como organización global focalizada en el sector privado sumado al interés y esfuerzo en el liderazgo de la economía azul que desea llevar a cabo de forma proactiva la propia ciudad.

-¿Cómo ha evolucionado el WOC en sus 15 años de trayectoria, teniendo en cuenta que ha ido aumentado la conciencia de todo lo que hay que hacer por los océanos?

Antes, hace 25 años, empecé a crear esta red, que era entonces una red informal de compañías, asociaciones industriales y firmas de inversión. Fue en 2009 cuando se estableció formalmente como el World Ocean Council. Ahora sumamos unos 35.000 contactos en toda nuestra red global. Reunimos a la industria, la inversión y la innovación para trabajar juntos. Hemos desarrollado distintas prioridades, programas y proyectos. Desde 2010 celebramos la Sustainable Ocean Summit (SOS), y desde el año pasado, la Conferencia Mundial de Finanzas Azules (Barcelona acogió ambas en 2022). La red ha ido creciendo y evolucionando, a la vez que se focaliza en objetivos y retos específicos para desempeñar un trabajo real.

En este tiempo, han surgido iniciativas y actividades en la economía azul que necesitamos conectar, como ha sucedido este año con el Smart City World Congress, que cuenta ahora con un área dedicada a la economía azul. Este es un lugar perfecto para nosotros para conectar y concentrar nuestra misión y esfuerzos.

-¿Cuáles son las prioridades de WOC?

Hay un rango diverso de prioridades en las que tenemos que desarrollar cuestiones de gobernanza y nuevas políticas, a nivel global con Naciones Unidas y, más localmente, de planificación del espacio marítimo. Por otra parte hay una serie de prioridades identificadas sobre el impacto medioambiental de la actividad humana, como la gestión de plásticos y residuos, el ruido en los océanos, las especies invasoras Y finalmente hay que hacer frente a los impactos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar, las inundaciones y los fenómenos meteorológicos extremos. También debemos avanzar en el secuestro de carbono para convertirlo en carbono azul, el capturado por los océanos y los ecosistemas costeros, distinto del carbono verde que es aquel almacenado por los bosques y sus suelos. Hay mucho por trabajar en este campo. Otra prioridad clave es la recopilación de datos y la implicación de las compañías para equipar los barcos con los instrumentos necesarios para hacerlo. Hemos desarrollado un programa en esta línea, para obtener información sobre el océano y el clima y desarrollar una industria inteligente basada en lo que nos aportan los datos, dado que tenemos un gran problema que afrontar. Sobre todas estas prioridades, involucramos y reunimos a empresas y organizaciones para que trabajen juntas, para desarrollar innovación y oportunidades de inversión.

-Lo que invertimos en adaptación al cambio climático tiene un retorno entre dos y diez veces su coste, según un informe de la Comisión Global de Adaptación. ¿Estamos invirtiendo lo suficiente?

Eso solo si hablamos en términos de prevención, porque hay muchos más datos sobre el retorno de otro tipo de inversiones. Efectivamente, invertir para evitar los daños de eventos meteorológicos extremos y en aplicar soluciones basadas en la naturaleza significa ahorrar dinero. Mantener manglares y crear ecosistemas en la costa reduce el impacto de las olas y significa ahorrar dinero. Esto mismo también preocupa a la ciudad de Barcelona, que se plantea cómo proteger sus playas y el paseo marítimo, que costará mucho dinero tener que reconstruir cada vez que haya un temporal.

-Teniendo en cuenta que los datos apoyan en todos los sentidos los beneficios de la transición hacia una economía sostenible, ¿necesitamos más liderazgo por parte de la industria?

Definitivamente existe una oportunidad para tomar un mayor liderazgo desde las empresas y las agrupaciones de empresas, y eso es lo que desde el WOC intentamos, conectando a esas empresas líderes de forma que estén interesadas en poder participar. Muchas veces necesitan que se les facilite el papel que pueden desempeñar. Pero también diría que ya hay un gran liderazgo en marcha. Ello nos ofrecerá ejemplos de cómo las empresas pueden hacer lo correcto y por eso estamos tratando de facilitar más ese liderazgo mediante coaliciones, porque si bien pueden hacer mucho individualmente, harán aún más juntas. Luego, están las empresas que, cuando ven cómo se avanzan las primeras, piensan será mejor que participemos, y tratan de ponerse al día. La principal cuestión de los océanos, el clima y la biodiversidad son la velocidad y la escala. Necesitamos que muchas empresas se involucren, pero estas necesitan ver antes a las que tienen mayor visión, que sean conscientes de que hay que hacer algo, y pueden hacerlo porque tienen capacidad para asumir más riesgos, y que atraigan después al resto. Sí que necesitamos realmente ese liderazgo corporativo.

-¿Qué tipo de barreras encuentra la industria para entrar en acción?

Por una parte existe la aversión al riesgo. Las empresas quieren mantenerse con las cosas que ya saben que les funcionarán. Y, para liderar el camino, a veces, hay que correr algunos riesgos y estar al frente. Tenemos que ayudar a las empresas a entender el riesgo versus la oportunidad. Otra de las barreras es la tendencia de las empresas a creer que lo tienen que hacer solas. Un partenariado o coalición permite distribuir el riesgo, llevando a cabo una colaboración. Las personas líderes entonces deben acceder en esta etapa precompetitiva: Está bien, estas otras empresas son de nuestra misma industria. Pero no competimos, estamos tratando de solucionar un problema común, pongámonos a trabajar juntos. También existen barreras en términos de reputación, debido a la visibilidad que tiene una empresa cuando lidera una iniciativa. Si no funciona del todo bien, se sienten expuestas, ya que pueden recibir críticas porque habían dicho que iban a solucionar un problema. Quizás la tecnología no funcionó o existen otros factores externos que la gente no ve.

-En este sentido, ¿los ciudadanos deben tener más confianza en el sector industrial?

En general, hay que trabajar para que el público y los gobiernos y otros actores entiendan que hay un montón de buena gente en buenas compañías que, en nuestro intento por mejorar su desempeño y abordar sus impactos, sí les gustaría hacerlo. Para mí ha sido la mejor experiencia en WOC, encontrar este tipo de personas que se preocupan por el océano y es posible que estén trabajando en una compañía naviera. En cuanto a las compañías energéticas, no son esos tipos malos, pero sí necesitan liderar la solución. Hay que comprometerse de forma constructiva y ayudar a hacer los cambios, superando las barreras. Esas personas también me dicen que les importa y quieren que sus nietos vivan en un océano limpio y seguro. Necesitamos llevar a cabo un trabajo colectivo para crear confianza y superar algunas percepciones. No todo es perfecto y hay muchas cosas que han salido mal, pero hay mucho por hacer y tenemos que seguir adelante. Hablar del océano lo es.

-La industria marítima en realidad va a remolque de lo que haga la industria energética.

De hecho va retrasada porque depende de lo que están haciendo las primeras. Algunas industrias tienen una huella mayor que otras y mayor impacto en el océano. Pero colectivamente necesitamos aportar ideas por ayudar a mejorar las prácticas y reducir sus impactos. La sociedad es corresponsable porque están ahí fuera haciendo lo que hacen porque la sociedad dice que necesitamos energía, necesitamos transporte marítimo, y lo que sea. Necesitamos apropiarnos de eso también, mientras las empresas diseñan e implementan sus estrategias para reducir realmente los impactos y mejorar su desempeño como parte de su mayor reconocimiento de su responsabilidad por el océano.

-¿Qué ejemplos de liderazgo daría?

Hablábamos de la importancia de trabajar entre distintos sectores. Un ejemplo es el problema que sucede a menudo cuando un barco golpea a un mamífero marino. Ese es un gran problema en el Mediterráneo. En el Santuario de Pelagos, entre Italia y Francia, por ejemplo, está lleno de ballenas y delfines. Pero hay más también en el este. Las compañías navieras tienen que seguir rutas que las cruzan y hay años en que hay más animales que otros. Se suceden los accidentes y a nadie le gusta eso. De modo que algunas compañías han tomado el liderazgo para investigar dónde están las ballenas, cuando y por qué, y han descubierto que están alimentándose porque están migrando. Sin que haya leyes, se han basado en los datos científicos para de forma voluntaria diseñar fórmulas para evitar las ballenas. Apoyar la investigación, definir una solución e implementarla de forma voluntaria es liderazgo. El sector privado ha aportado una solución compatible con su negocio tras trabajar con la comunidad científica y oenegés. Eso sirve para preguntar a otras compañías que quizás debieran hacer lo mismo en estas ubicaciones, y para ver cómo escalar la solución en cualquier otro lugar. Eso involucra a los gobiernos a cualquier escala, nacional, regional o internacional, como corresponda. Debemos encontrar soluciones e implementarlas, y luego ver como las escalamos.

-Las empresas que innovan se lamentan a veces de que las administraciones no adoptan nuevas soluciones.

A veces recibimos muchas innovaciones excelentes, pero no encuentran donde implementarse, por lo que no tienen mercado. Debería ser al revés: hay que plantear los problemas y encontrar las innovaciones que los solucionen. La innovación tiene que estar impulsada por los propios clientes, que muchas veces puede ser el propio sector público. En ese caso, la institución debería financiar e implementar rápidamente la solución diseñada a medida, dado que una ‘startup’ ciertamente tiene limitaciones y no puede esperar hasta siempre.

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Contar con la Copa América de vela en Catalunya es un hito de una dimensión tal que solo podremos calibrar una vez haya terminado, explica en el documental la periodista de El Periódico Cristina Buesa que, desde que se dio a conocer su celebración en Catalunya, informa sobre la evolución de toda la competición. Buesa narra la épica que envuelve esta cita deportiva, que siguen millones de espectadores en todo el mundo.

900 impactos mediáticos

En Vilanova, no fue para menos: la Copa América ha sido el evento con más repercusión de los últimos años en la ciudad, con más de 900 impactos mediáticos en medios catalanes, estatales e internacionales, 650 de los cuales se produjeron durante la semana del 13 al 19 de septiembre, cuando tuvo lugar la preliminar. Vilanova i la Geltrú ha permitido mostrar a un país y una ciudad abiertos al Mediterráneo, con una pesca, una gastronomía y una industria tecnológica que son azules, destaca Buesa.

En la Copa América de vela, todo se lleva al límite: en cuatro años las regatas han pasado de ir de 20 a más de 40 nudos y, más que barcos, son aviones, porque vuelan sobre el mar gracias alas hidroalas (‘foils’) que despliegan, explica Ramsès Martí, que además de vecino de Vilanova es el responsable de seguridad y rescate del equipo American Magic New York Yatch Club. En Vilanova vivimos momentos de competición en los que los vimos volar, tuvimos lluvia y también presenciamos momentos de pura estrategia en los que los timoneles derraparon, destaca.

‘Batec del mar’

El documental muestra como la cita permitió además dar a conocer al mundo la cultura catalana. La ciudad, pese a contar con poco tiempo de preparación, movilizó a su población y, bajo el lema ‘Batec del mar’, comparsas, ‘gegants’, ‘castells’, grallas y gastronomía fueron expresión de la cultura vilanovense y de todo su patrimonio popular, explica el coordinador del Ayuntamiento de la regata preliminar, Xavi Socias.

Otro de los momentos culminantes que muestra el vídeo es el récord Guinness logrado esos días al reunir en una misma regata hasta 220 embarcaciones del emblemático patí catalá, modelo recreativo cuya creación nació precisamente en Vilanova en los años 50 del siglo pasado.

Impacto económico

A la repercusión mediática y popular, se suma la económica. Un total de 210 empresas de Vilanova y de la comarca trabajaron en la organización del evento, ya que la entidad que lo impulsa, America’s Cup Events, priorizó la contratación de proveedores de proximidad. El Ayuntamiento de Vilanova y la Geltrú invirtió 126.596 euros en la organización, 50.000 de los cuales los sufragó la Fundació Barcelona Capital Nàutica a través de una subvención.

La competición ha dejado huella más allá de sus días, cómo ejemplifica en el documental la joven voluntaria vilanovina Ariadna Vallverdú: Fueron días muy intensos, me permitió poner en práctica idiomas, trabajar en equipo, conocer gente y me ha servido para saber a qué me quiero dedicar: a organizar eventos deportivos, explica la joven.

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por Glòria Ayuso

La primera promoción de la nueva titulación de marinero de puerto deportivo está realizando estos días las prácticas en el Port Olímpic de Barcelona. Los estudiantes, 14 en total, están ejecutando los conocimientos adquiridos en más de 300 horas de sesiones teóricas previas, bajo el acompañamiento y supervisión de 10 marineros del Port Olímpic, que se encargan de transmitirles sobre el terreno todos los detalles para desenvolverse bien en un puerto deportivo.

Los alumnos llevan a cabo tareas de mantenimiento de las embarcaciones, amarres, repostaje, atención a la tripulación, maniobras de los barcos dentro de las instalaciones portuarias y asistencia y coordinación de todas las operaciones que se desarrollan.

Es una necesidad del Port Olímpic y de los puertos en general contar con personal con experiencia, pero es muy complicado encontrar perfiles cualificados, explica la directora del Port Olímpic, Olga Cerezo.

El puerto trasladó esta carencia a Barcelona Activa, que se puso manos a la obra para crear la primera formación, que ofrece de forma gratuita, para obtener la titulación de marinero de puerto deportivo. Se trata de un programa hasta ahora inexistente, adaptado a este puesto, que hemos formulado conjuntamente con el Port Olímpic, el Institut de la Nàutica y la Escola Port, indica la técnica de formación de Barcelona Activa, Rosa Sanz.

Gran expectación

La nueva propuesta levantó gran expectación. Más de 150 personas se apuntaron a la convocatoria inicial, con una oferta de un máximo de 15 plazas dirigidas a personas desempleadas y con intención de reorientar su carrera profesional hacia el sector náutico.

Joan Sistach, un joven de 23 años que había trabajado anteriormente como instructor de surf, fue uno de los seleccionados. Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre ha realizado la formación, junto con el resto del alumnado, en las dependencias del Institut de la Nàutica de Barcelona.

La formación terminará a finales de este mes tras superar las prácticas. En los tres primeros días en el Port Olímpic ya hemos trabajado sobre las maniobras del barco en puerto y el amarre, cómo extraer con la grúa una embarcación y cómo repostar, enumera con emoción Sistach. No tenía demasiada idea sobre el mundo náutico. Ahora tengo una buena base, valora su compañero, Dani, de 32 años. Amante del buceo, hasta ahora ha trabajado como mecánico de taller y, en ocasiones, para la hostelería.

Sin embargo, asegura que, tras la formación, reconducirá su carrera profesional hacia el sector náutico: Trabajas al aire libre y tienes un contacto directo con la gente, valora. Ambos alumnos coinciden en que se les han abierto muchas posibilidades profesionales que hasta ahora desconocían. En un grupo de ‘whatsapp’ que han creado los alumnos por propia iniciativa, comparten intereses, motivaciones y nuevas ofertas que van encontrando.

Estreno durante la Copa América

Precisamente, la formación de marinero de puerto responde a la necesidad de dar cobertura con personal especializado al aumento de trabajo que se experimentará en la costa barcelonesa durante la celebración de la Copa América de Vela entre agosto y octubre de 2024. El evento podrá convertirse probablemente, según sus impulsores, en una de las primeras experiencias profesionales para diversos de los alumnos. A su término, varios puertos ya han manifestado su interés de contar con los nuevos titulados para trabajar en sus instalaciones.

El Ayuntamiento ha visto en la Copa América una oportunidad en su estrategia de impulsar la economía azul, para estrechar los lazos de la ciudad con el mar y redirigir profesionalmente a personas hacia este sector que considera en emergencia. El curso forma parte de una programación de formaciones relacionadas con la economía azul diseñados en colaboración con el sector privado y centros de enseñanza especializados para dar cobertura a la demanda de estos nuevos puestos de trabajo relacionados con el mar.

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La eólica marina reclama la agilización de los proyectos para superar cuellos de botella y los altos precios de suministros

por Glòria Ayuso

La Cumbre del Clima de Dubái (COP28) se clausuró el miércoles con el compromiso de los 198 países participantes de triplicar la potencia mundial de energías renovables de aquí a 2030, entre otras medidas. Eso significa pasar de los 3.500 GW actuales a los 11.000 GW en un plazo de seis años, para ir menguando la dependencia de los combustibles fósiles y poder limitar el calentamiento del planeta en los 1,5 C respecto a los niveles preindustriales.

Dentro del mix de renovables, para cumplir con estos planes, a la eólica marina le toca despegar y desarrollarse, aumentando la potencia de los 65 GW instalados en la actualidad, a los 494 GW en 2030, lo que significa multiplicar por más de siete su capacidad. Este reto cuenta, en la práctica, con numerosas barreras, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), que denuncia la falta de claridad regulatoria y cuellos de botella en la cadena de suministro.

Más coste de los proyectos

A ello se suma el aumento de precios de las materias primas debido a la inflación, que ha elevado el coste de los proyectos, según destaca el informe Perspectiva de las Transiciones Energéticas Mundiales de Irena. Los mayores costes de endeudamiento actuales son motivo de preocupación, destaca en la misma línea la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su informe Perspectivas Energéticas Mundiales 2023, ya que complican la economía de los proyectos y podrían inclinar los cálculos de costes hacia tecnologías (a menudo contaminantes) que tienen menores costes iniciales, pero generan gastos a largo plazo.

Acción concertada

Frente al riesgo de que los proyectos de eólica marina zozobren, el director general de Irena, Francesco La Camera, ha reclamado en la Cumbre del Clima «una acción concertada» entre el sector público y el privado que incluya «abordar urgentemente barreras sistémicas profundamente arraigadas propias de la era de los combustibles fósiles».

En este sentido, el sector reclama un fuerte compromiso político con la continua construcción de los nuevos proyectos. La prioridad de esta industria es recortar los costes, por lo que considera que una forma de lograrlo es que las administraciones adelanten el desarrollo previsto de la energía eólica marina, acelerando los plazos y licitando volúmenes mayores a la vez.

Esto crea una previsión de la demanda que permite evitar la falta de entrega de componentes clave que se necesitan para desarrollar los proyectos, dando un apoyo a la cadena de suministro que puede traducirse en costos más bajos para los proyectos de energía eólica marina en el corto plazo, indican en un análisis el responsable de Asuntos Externos del Foro Económico Mundial, Rasmus Nikolaj Due Skov, y el director general del Consejo Mundial de Energía Eólica, Ben Backwell, fruto de los problemas expuestos durante la cumbre.

Ventajas fiscales

Estos expertos y el sector de energías renovables también reclaman que las ventajas fiscales que benefician actualmente a la industria de los combustibles fósiles, que recibe subsidios directos, se apliquen a los proyectos de energía renovable, aduciendo que asegurará la obtención de energía limpia en puertos y zonas costeras, con el consiguiente descenso de la contaminación asociada.

Al mismo tiempo, reclaman que los nuevos contratos de energía eólica marina tengan en cuenta la inflación, un aspecto clave para garantizar la sostenibilidad financiera a largo plazo, al tiempo que se actualicen los contratos existentes que se han paralizado debido al aumento de los costes.

Impacto en el entorno

El debate sobre cómo acelerar la implementación de la eólica marina no ha dejado de lado otro de los temas más espinosos: el impacto que genera en el entorno. Tanto el Foro Económico Mundial como el Consejo Mundial de Energía Eólica indican la necesidad de reconocer que ampliar la industria eólica marina al ritmo necesario para cumplir su parte en la transición energética puede generar impactos en la sociedad y la naturaleza. Por ello, señalan que se deben evitar o mitigar los impactos ambientales y crear apoyo local de manera proactiva para evitar posibles barreras estructurales a la construcción, al tiempo que los gobiernos introduzcan criterios mínimos que permitan en cada uno de los proyectos la presentación de todos los actores energéticos en igualdad de condiciones.

Nueva organización

Con el fin de promover el despliegue de la energía eólica marina, durante la Cumbre del Clima de Dubái se ha lanzado una nueva organización de carácter internacional, Ocean Energy Pathway (OEP), que mediante una «acción global» se propone impulsar esta tecnología.

La nueva organización ha recibido 250 millones de dólares de apoyo en financiación de la también recientemente creada Alianza para la resiliencia oceánica y el clima (ORCA), entidad que se define por estar centrada en promover soluciones basadas en los océanos para luchar contra el cambio climático.

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por Glòria Ayuso

La muestra interactiva y virtual ‘Parlem del mar per parlar de nosaltres’, sobre la relación de Catalunya y el mar desde el punto de vista histórico, cultural, tradicional, medioambiental y deportivo se instalará del 16 al 29 de diciembre en la plaza del Portal de la Pau. La exposición permite entre otras cosas, y a través de gafas de realidad virtual, experimentar cómo es navegar en una de las regatas que participarán en la Copa América de Vela entre agosto y octubre de 2024 en Barcelona. Las embarcaciones alcanzan los 50 nudos y, propulsadas mediante hidroalas, se levantan y ‘vuelan’ sobre el mar.

La actividad de realidad virtual estará disponible los días 16, 17, 22, 23, 27, 28 y 29, en unas franjas horarias determinadas, de 12.00 a 15.00 horas y de 16.00 a 20.00 horas. Producida por la Fundació Barcelona Capital Nàutica, la exposición se inauguró en septiembre en Vilanova i la Geltrú, coincidiendo con la celebración de la primera preliminar de la Copa América de Vela en la capital del Garraf. De carácter itinerante, Barcelona es su segundo destino.

Layetanos en la costa catalana

La muestra permite primero conocer el vínculo entre Catalunya y el mar desde el punto de vista histórico, desde que los layetanos se instalaron en la costa catalana central hacia el siglo IV aC, en el territorio que ahora ocupan las actuales comarcas del Maresme, Barcelonès, Baix Llobregat, Vallès Oriental y Vallès Occidental. La exposición sigue este viaje histórico para desgranar toda la tradición de Catalunya en torno al mar, y que abarca desde la pesca y la gastronomía hasta aspectos culturales tan emblemáticos como las habaneras.

A continuación es posible conocer toda la innovación desarrollada a lo largo de la historia relacionada con el mar, para después sumergirse en los deportes náuticos y sus protagonistas.

El importante papel del mar

La exposición también dedica un espacio a la importancia del mar para la sostenibilidad del planeta. Precisamente, el 23 de diciembre a las 16:30 los visitantes podrán disfrutar de SalvaMars Cirkus, un espectáculo teatral para todos los públicos sobre el mar y sus amenazas en clave cómica, teatro gestual, imaginación y surrealismo.

El rompecabezas de la Copa América

Entre las actividades vinculadas a Copa América de Vela habrá un conjunto de rompecabezas en el stand del Port de Barcelona dedicados a los veleros que participarán en la competición. Cada juego hace referencia a uno de los seis equipos competidores: Emirates Team New Zealand, Ineos Britania, Alinghy Red Bull Racing, Luna Rossa Prada Pirelli Team, NYYC American Magic y Orient Express Racing Team.

Estas actividades se integran en la oferta lúdica que, coincidiendo con las fechas navideñas, tiene lugar en el Port Vell. En su quinta edición, Nadal al Port incluye hasta el 7 de enero un nuevo espectáculo de luz y música en la torre del teleférico o Torre de Jaume I, que tiene lugar cada noche, a las 19.00 horas, y que es visible desde el Moll de la Fusta. También pueden visitarse barcos del Museu Marítim de Barcelona, atracados en el Moll de la Fusta.

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